La disputa por la provisión de caños para el proyecto de GNL, adjudicada a una empresa de India, sigue abierta. El grupo de Paolo Rocca amenazó con solicitar ese recurso y desde Casa Rosada le salieron al cruce.
La licitación de caños para uno de los proyectos más relevantes de exportación de gas de Vaca Muerta abrió un frente de conflicto con Techint que combina intereses industriales, decisiones empresarias y una postura política definida del Gobierno.
El grupo empresario evalúa presentar una denuncia por presunto dumping tras quedar desplazado de la obra que llevará adelante Southern Energy, pero desde la Casa Rosada ya anticiparon que no están dispuestos a avalar ningún reclamo que implique pagar insumos más caros.
Javier Milei apuntó de manera directa contra Paolo Rocca y lo definió como el «Don Chatarrín de los tubitos caros”.
La compulsa fue ganada por el conglomerado indio Welspun, que ofertó tubos fabricados con chapa de origen chino a un precio sensiblemente inferior al presentado por la firma de Paolo Rocca.
La diferencia rondó el 40%, un margen que terminó inclinando la balanza en una licitación altamente competitiva y con fuerte presencia internacional.
El reclamo de Techint y el impacto en el empleo
La eventual denuncia sería presentada por TenarisSiat, la empresa del Grupo Techint que produce tubos con costura en su planta de Valentín Alsina, donde emplea a unas 420 personas.
Desde la compañía advierten que el impacto se amplía a la cadena de valor, con un efecto indirecto sobre más de mil puestos de trabajo.
En ese marco, el grupo sostiene que el ingreso de tubos importados a precios considerados artificialmente bajos podría afectar la producción local y debilitar capacidades industriales estratégicas.
El reclamo técnico estaría dirigido contra Welspun, que adquiere su principal insumo en China, país al que Techint viene señalando desde hace años por prácticas que define como competencia “predatoria” dentro del mercado siderúrgico global.
“El debate de fondo es qué país queremos ser”, repiten en el holding, donde plantean que Vaca Muerta puede funcionar como motor de desarrollo industrial o consolidar un esquema basado en importaciones y bajo valor agregado.
La rápida reacción del Gobierno
La respuesta del Ejecutivo fue inmediata y categórica. Altísimas fuentes oficiales dejaron en claro que no habrá acompañamiento a un recurso antidumping que implique convalidar precios más elevados. “No vamos a pagar más caros los caños”, fue la definición que bajó desde la Casa Rosada.
El propio presidente Javier Milei reforzó esa posición con un mensaje en su cuenta oficial de X, donde defendió el resultado de la licitación y cuestionó a quienes criticaron la adjudicación.
El posteo completo señaló: “La nueva Argentina. Si ves ‘periodistas’, ‘economistas’ y políticos hablándote de la industria del acero y los prejuicios que causa la apertura, ya sabés quién les llena el sobre”.

Minutos después, el Presidente apuntó de manera directa contra Paolo Rocca por la cobertura del tema y agregó: “Desenmascarando operadores. Aquí tenemos a carboncito que sale en defensa de Don Chatarrín de los tubitos caros…”
En la misma línea se expresó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien argumentó que aceptar una oferta 40% más cara habría reducido la rentabilidad del proyecto, limitado inversiones futuras y trasladado mayores costos a la economía.
Southern Energy, la licitación y el nuevo mapa de proveedores
La obra en cuestión es un gasoducto de unos 500 kilómetros que conectará la Cuenca Neuquina con Río Negro, paso clave para transportar gas hacia plantas de licuefacción con destino exportador.
La licitación estuvo a cargo de Southern Energy, consorcio integrado por YPF, Pampa Energía y Pan American Energy, y contó con la participación de más de una decena de empresas internacionales.
Welspun se impuso frente a competidores de países como España, China, México, Japón, Turquía y Argentina, en un proceso que llegó a tener seis finalistas. La propuesta india no solo fue más baja en precio, sino también más flexible en condiciones de pago, un factor determinante para el consorcio adjudicatario.
Para Techint, el resultado implicó quedar fuera de un proyecto emblemático. El grupo había sido proveedor histórico de los principales gasoductos del país y era considerado favorito para adjudicarse la obra. Incluso durante el proceso, desde YPF se exploraron alternativas para que la empresa pudiera mejorar su propuesta, aunque la ventaja de Welspun se mantuvo.





