Un relevamiento nacional muestra fuertes contrastes en la evolución del precio del transporte urbano: mientras algunas ciudades aplicaron subas muy por encima del promedio, otras mantuvieron valores estables e incluso registraron bajas en el último año.
El precio del boleto de colectivo volvió a ocupar un lugar central en la agenda del transporte urbano durante el último año.
Entre enero de 2025 y enero de 2026, las tarifas evolucionaron de manera muy diferente según la ciudad, con incrementos que en algunos casos superaron largamente la inflación y, en otros, se mantuvieron moderados o directamente retrocedieron.
El ranking de subas más pronunciadas está encabezado por Sáenz Peña, en el Chaco. En esa ciudad, el boleto pasó de costar $800 a $1.885 en apenas doce meses, lo que representa un incremento del 135,6%
Así lo refleja un informe elaborado por la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor, que comparó los valores vigentes en los principales centros urbanos del país.
El relevamiento permite trazar un mapa heterogéneo del sistema de transporte público de pasajeros, atravesado por realidades económicas locales, distintos esquemas de subsidios y decisiones políticas dispares.
El resultado es un escenario fragmentado, en el que el impacto del ajuste tarifario fue muy distinto según la región.
Las ciudades con los mayores aumentos interanuales en boleto del colectivo
El ranking de subas más pronunciadas está encabezado por Sáenz Peña, en el Chaco. En esa ciudad, el boleto pasó de costar $800 a $1.885 en apenas doce meses, lo que representa un incremento del 135,6%. Se trata del ajuste más alto registrado en el período y uno de los pocos casos donde el valor del pasaje más que se duplicó.
En segundo lugar aparece La Rioja, donde la tarifa se elevó de $300 a $600, con una suba exacta del 100%. Aunque el valor final sigue siendo uno de los más bajos del país, la variación porcentual refleja un fuerte cambio en la política tarifaria local.
Más atrás se ubica San Juan, con un aumento del 91,1%, tras pasar de $560 a $1.070.
El grupo de ciudades con incrementos superiores al 80% se completa con el Área Metropolitana de Buenos Aires en su tramo bonaerense, Balcarce, Río Grande y Olavarría.
En todos esos casos, los ajustes oscilaron entre el 81% y el 85%, consolidando una tendencia de recomposición tarifaria acelerada, en un contexto de reducción de subsidios y mayores costos operativos para las empresas.
Ajustes elevados, pero por debajo del promedio más extremo
Un segundo bloque lo conforman aquellas jurisdicciones donde las subas fueron significativas, aunque algo más moderadas.
Allí aparecen ciudades como Centenario, Bahía Blanca y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con aumentos que van del 67% al 74%. En estos casos, si bien el impacto en el bolsillo de los usuarios fue considerable, los incrementos quedaron por debajo de los picos observados en otras localidades.

Mendoza y Ushuaia también integran este segmento, con ajustes cercanos al 60%. En ambas ciudades, el boleto superó ampliamente los mil pesos, reflejando una tendencia general de encarecimiento del transporte urbano, incluso en distritos con tradición de tarifas relativamente contenidas.
Subas moderadas, tarifas congeladas y casos de retroceso
Más abajo en la tabla aparecen ciudades donde el incremento fue sensiblemente menor. Bariloche, Tandil y Necochea registraron subas que no superaron el 18%, mientras que Cipolletti y General Roca mostraron variaciones apenas superiores al 5% o incluso marginales.
En estos casos, las autoridades locales optaron por postergar o dosificar los ajustes, priorizando la contención del impacto social.
El informe también identifica un grupo de ciudades donde el boleto no sufrió modificaciones entre 2025 y 2026. Río Gallegos, Comodoro Rivadavia, Posadas, San Antonio Oeste, Viedma y el Partido de la Costa mantuvieron sin cambios el valor del pasaje durante todo el período analizado, una situación cada vez menos frecuente en el contexto actual.

Finalmente, se destacan tres casos donde la tarifa del colectivo bajó. En Río Cuarto, la reducción fue leve, cercana al 4%, mientras que en Candelaria y Garupá el descenso alcanzó casi el 18%.
Se trata de excepciones dentro de un panorama general marcado por los aumentos, pero que muestran que las políticas tarifarias no siguieron una única dirección.
Precios altos y bajos: una relación que no siempre coincide
Otro de los puntos que surge del relevamiento es que no existe una relación directa entre el nivel de aumento aplicado y el lugar que ocupa cada ciudad en el ranking de tarifas más caras.
Pinamar, por ejemplo, lidera la lista con un boleto mínimo de $2.625, aunque en el último año tuvo una suba relativamente moderada, del 24,7%.
Algo similar ocurre con San Martín de los Andes y Pergamino, que completan el podio de los boletos más caros del país, con incrementos interanuales muy distintos entre sí: $2300 y $2214, respectivamente.
En el extremo opuesto, La Rioja combina una de las tarifas más bajas ($600) con uno de los mayores aumentos porcentuales (100% interanual).
El AMBA, en tanto, se ubica entre las zonas con boletos más económicos a nivel nacional ($494), pese a haber registrado incrementos superiores al promedio (85,4% interanual). Esto refleja el peso que aún conservan los subsidios y las decisiones de política pública en la configuración del sistema de transporte metropolitano.





