Este jueves las dos provincias firman convenios para que el Gobierno lleve de 8% a 0% el tributo a las exportaciones de crudo convencional. Deberán acompañar la medida con rebajas de regalías e impuestos locales, mientras las operadoras prometen sostener la actividad e incrementar inversiones.
El Ministerio de Economía firmará este jueves acuerdos con los gobernadores de Santa Cruz y Neuquén para avanzar en la quita de retenciones a las exportaciones de crudo convencional, un incentivo directo sobre cuencas maduras que enfrentan altos costos y una rentabilidad cada vez más ajustada.
La medida replica el entendimiento alcanzado recientemente con Chubut y forma parte de la estrategia del Gobierno para evitar el deterioro acelerado del convencional.
Las petroleras, representadas por la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), también asumirán obligaciones para sostener la actividad y acompañar la reactivación, en una suerte de “mesa tripartita” entre Nación, provincias y sector privado.
El compromiso central del Ejecutivo es reducir —y en determinados rangos llevar a cero— la alícuota vigente del 8% sobre las exportaciones de crudo.
A cambio, las provincias deberán presentar en los próximos 60 días un paquete propio de medidas: un esquema de regalías diferenciales orientadas a campos maduros, reducciones impositivas como Ingresos Brutos, y mecanismos locales que faciliten la continuidad de los proyectos en declino.
Las petroleras, representadas por la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), también asumirán obligaciones para sostener la actividad y acompañar la reactivación, en una suerte de “mesa tripartita” entre Nación, provincias y sector privado.
La expectativa del Gobierno es que el alivio fiscal habilite un incremento de inversiones y reduzca el riesgo de abandono prematuro de pozos, con el consecuente impacto en el empleo.
Santa Cruz, con el foco en extender la vida útil de sus yacimientos
Entre las provincias productoras, Santa Cruz es la que más urgencia tiene en cerrar el acuerdo, ya que su matriz depende casi por completo del convencional y no cuenta con un desarrollo no convencional comparable al de Neuquén.
La semana pasada, la provincia formalizó la transferencia de diez áreas maduras que habían quedado vacantes tras la salida de YPF y que fueron adjudicadas a seis operadoras privadas: Quintana Energy, Patagonia Resources, Clear Petroleum, Roch Proyectos, Brest y Azruge.
El gobernador Claudio Vidal anticipó que enviará a la Legislatura una reforma del esquema de regalías para adecuarlo a la realidad de los campos en declino.
El objetivo es evitar el cierre de pozos, mantener puestos de trabajo y permitir que nuevas tecnologías de recuperación secundaria o terciaria puedan implementarse sin que la carga fiscal vuelva inviable la operación.
Desde Quintana Energy celebraron el marco general que se está diseñando: “La combinación de traspaso de áreas, baja de retenciones y nuevo sistema de regalías ofrece previsibilidad y favorece la continuidad operativa en campos con décadas de historia productiva”, señalaron.

La propia provincia reconoce los límites del negocio. Su ministro de Energía, Jaime Álvarez, lo graficó con claridad: “Los yacimientos convencionales maduros compiten con tasas internas de retorno que son la mitad de lo que se obtiene en proyectos de shale como los de Vaca Muerta”. Por eso, sin alivio fiscal, la actividad pierde competitividad rápidamente.
Neuquén respalda la medida para sostener la base convencional
Aunque el eje productivo de Neuquén es el shale de Vaca Muerta, que en contraste está en plena expansión, la provincia acompaña sin reservas el paquete de incentivos para el convencional.
Desde septiembre, la gestión provincial ya venía desplegando su propia batería de medidas a través de la Mesa para la Reactivación de la Producción Convencional, que incluye recortes de regalías e Ingresos Brutos para frenar el declino de las áreas históricas de su territorio.
El gobernador Rolando Figueroa destacó que el acuerdo con Nación se alinea con el trabajo ya implementado para preservar empleo y sostener inversiones.
Además, la Mesa tiene objetivos más amplios: mejorar estándares de seguridad laboral y ambiental, optimizar infraestructura crítica y garantizar competitividad en desarrollos de gas y petróleo convencional.
Gustavo Medele, ministro de Energía y Recursos Naturales, sintetizó la lógica del plan: “El desafío es crear condiciones adecuadas desde lo fiscal y operativo para reactivar pozos y proteger los puestos de trabajo”.
Río Negro se suma y Mendoza mantiene distancia
Río Negro también está en diálogo avanzado para firmar el convenio en los próximos días. La provincia trabaja en un programa propio de incentivos para áreas maduras, un esquema que busca recomponer la actividad en yacimientos que enfrentan curvas pronunciadas de declino.
Mendoza, en cambio, podría no adherir. Desde el gobierno provincial señalaron que la quita de retenciones favorece de manera automática a todas las cuencas y que la reducción de regalías ya forma parte de la política local.
El nuevo pliego aprobado bajo el esquema de la Ley de Bases prevé justamente la posibilidad de mejorar condiciones de inversión a cambio de un ajuste en las regalías, por lo que —según argumentan— no es necesario asumir compromisos adicionales.





