En las recuperadas instalaciones de Casposo ya procesan el primer envío proveniente desde Hualilán. Su vuelta a la actividad es la primera apertura de una mina de oro de la provincia en más de 17 años.
La minería metalífera sanjuanina suma un nuevo capítulo con la reactivación de la Mina Casposo, que vuelve a operar tras años de inactividad mediante un esquema de integración productiva con el proyecto Hualilán.
El inicio del traslado de mineral entre ambos yacimientos marca el comienzo de una etapa que combina logística, procesamiento y consolidación de la cadena de valor provincial.
El dispositivo contempla controles de carga en origen, seguimiento permanente de las unidades y trazabilidad del mineral, con el objetivo de asegurar estándares de seguridad y transparencia en cada etapa del recorrido.
El movimiento de camiones desde Ullum hacia la planta ubicada en Calingasta no solo simboliza el retorno de la actividad extractiva, sino que representa la puesta en marcha de la primera explotación de oro en la provincia, tras más de 17 años sin nuevas aperturas en este segmento.
Un esquema logístico que conecta yacimientos
El Ministerio de Minería de San Juan confirmó el arranque del operativo de transporte del material extraído en Hualilán hacia las instalaciones de Casposo, donde se realiza el procesamiento. La articulación entre ambos emprendimientos permite aprovechar infraestructura existente y reducir tiempos de puesta en producción.
El traslado se desarrolla bajo un cronograma coordinado entre la empresa operadora y las autoridades provinciales.
El dispositivo contempla controles de carga en origen, seguimiento permanente de las unidades y trazabilidad del mineral, con el objetivo de asegurar estándares de seguridad y transparencia en cada etapa del recorrido.
Un punto sensible del circuito es el cruce del río Los Patos. Actualmente, los camiones utilizan un puente existente con un límite de 25 toneladas por vehículo para resguardar la estructura.
De manera paralela, la compañía avanza en la construcción de un nuevo puente de uso exclusivo para la actividad minera, que permitirá incrementar la eficiencia operativa y mejorar la circulación en la zona cordillerana.

Este despliegue logístico también implicó el inicio formal de tareas para tres firmas sanjuaninas que resultaron adjudicatarias en la licitación impulsada por Golden Mining. Su incorporación consolida un entramado productivo con participación local en servicios clave.
Producción de oro y plata tras años de inactividad
La reactivación de Casposo habilita la producción de oro y plata luego de un prolongado período sin operaciones. El proyecto es operado por Austral Gold, que confirmó el inicio de la etapa comercial tras completar la actualización técnica de reservas y recursos minerales.
Según los datos difundidos por la compañía, el yacimiento dispone de aproximadamente 80.000 onzas de oro y 3 millones de onzas de plata en reservas estimadas. Estas cifras ubican al complejo dentro del grupo de desarrollos de escala intermedia con potencial relevante en el mapa minero nacional.
Desde la conducción financiera de la empresa señalaron que el reinicio amplía la base productiva del grupo, que ya opera otros activos en la región, entre ellos el proyecto Guanaco en Chile. Para la firma, la integración con Hualilán optimiza costos y permite acelerar el flujo de procesamiento gracias al uso de instalaciones ya montadas.
Impacto económico y proyección a seis años
El regreso de la actividad en Calingasta tiene efectos directos en el empleo y en la dinámica económica regional. De acuerdo con cifras oficiales y empresarias, se generaron 116 puestos de trabajo directos y cerca de un centenar de empleos indirectos vinculados a servicios, transporte y provisión de insumos.
En una provincia donde la minería representa uno de los pilares productivos, el movimiento refuerza el posicionamiento de San Juan como uno de los polos metalíferos más dinámicos del país. La articulación entre proyectos también envía una señal al mercado sobre la posibilidad de reactivar activos mediante esquemas colaborativos.
El plan operativo prevé una vida útil estimada en seis años para esta fase productiva, horizonte que brinda previsibilidad tanto a trabajadores como a proveedores locales.




