Puso en marcha el Early Processing System, con capacidad para procesar 20.000 barriles diarios de petróleo. Así ratifica su permanencia en la cuenca neuquina.
Tras semanas de versiones cruzadas sobre su continuidad en el país, Shell formalizó un nuevo hito operativo en Vaca Muerta con la inauguración del Early Processing System (EPS) en el bloque Bajada de Añelo.
El anuncio de la nueva planta se produjo pocos días después de que la conducción global del grupo negara públicamente cualquier plan de salida del mercado local. El CEO de Shell, Wael Sawan, calificó como “fake news” las versiones que señalaban una eventual desinversión, en un mensaje y que ahora encuentra respaldo en la materialización de nuevas inversiones en la Cuenca Neuquina.
ElEPS incorpora sistemas de automatización que permiten monitorear y ajustar el procesamiento de fluidos en tiempo real.
Desde el punto de vista operativo, el EPS fue concebido como una instalación clave para acompañar el crecimiento de la producción en una de las áreas de mayor proyección de Vaca Muerta. El sistema cuenta con capacidad para procesar hasta 20.000 barriles diarios de petróleo y 2,5 millones de metros cúbicos de gas.
A su vez, la instalación permitiendo tratar los fluidos en etapas tempranas y optimizar su evacuación hacia los sistemas de transporte existentes. La planta integra unidades de procesamiento temprano, sistemas de separación y recolección, equipos de recuperación de vapores y una red de ductos diseñada para asegurar la continuidad operativa.
De acuerdo con la información oficial de la compañía, el diseño responde a estándares de eficiencia energética y control ambiental que buscan reducir el impacto del proceso productivo en una etapa crítica del desarrollo de los pozos.
Bajada de Añelo es un bloque compartido en partes iguales entre Shell e YPF, con una superficie aproximada de 200 kilómetros cuadrados. La operadora concentra además una alta participación en otras áreas estratégicas de la formación, como Cruz de Lorena, Sierras Blancas y Coirón Amargo Sur Oeste, donde desarrolla sus proyectos en asociación con Gas y Petróleo del Neuquén.
Durante el acto de inauguración, el presidente de Shell para la Argentina, Chile y Uruguay, Germán Burmeister, destacó el rol del proyecto en la comprensión del potencial geológico de la zona. “Esta instalación es fundamental para acompañar la curva de producción y profundizar el conocimiento de la ventana de transición de Vaca Muerta”, señaló el ejecutivo.
Según detalló la empresa, más de 1.500 personas participaron de manera directa e indirecta durante la fase de construcción, junto con la intervención de más de 140 contratistas y subcontratistas, en su mayoría firmas locales, lo que aportó actividad a la cadena de valor regional vinculada a la industria hidrocarburífera.
Desde el plano tecnológico, el EPS incorpora sistemas de automatización que permiten monitorear y ajustar el procesamiento de fluidos en tiempo real. Esta característica apunta a maximizar la seguridad operativa y minimizar emisiones, en línea con la estrategia corporativa de producir barriles con menor huella de carbono, una exigencia creciente en los mercados internacionales.

El potencial del bloque refuerza la relevancia de esta inversión. Las estimaciones de recursos técnicamente recuperables alcanzan hasta 400 millones de barriles de petróleo y cerca de 2 TCF de gas, cifras que explican el interés sostenido de la compañía por consolidar infraestructura que permita escalar la producción de manera progresiva y eficiente.
Shell se queda en Vaca Muerta
Raízen, el grupo energético brasileño controlado por Cosan y Shell, atraviesa un proceso de reestructuración financiera de gran magnitud con el objetivo de reducir una deuda neta que supera los 50.000 millones de reales, equivalentes a unos US$10.000 millones.
La compañía busca recomponer la confianza del mercado luego de una fuerte caída en el valor de sus acciones y bonos, en un contexto marcado por un elevado nivel de apalancamiento, con una relación deuda neta sobre EBITDA ajustado superior a 5 veces hacia fines de 2025.
En este marco, los activos de Raízen en la Argentina adquirieron un rol central dentro de la estrategia de desinversión. En el país, la compañía opera la licencia de la marca Shell en el downstream, con una red cercana a las 800 estaciones de servicio que representa alrededor del 18% del mercado local, además de controlar la refinería Dock Sud, la tercera más grande del país, con capacidad para procesar unos 100.000 barriles diarios.
Aunque las operaciones locales no presentan desequilibrios financieros, empezó a circular que la casa matriz evaluaba una venta como parte de un plan de choque que incluye la reducción del portafolio y el cierre de ingenios en Brasil. Sin embargo, la versión fue desmentida, al menos en lo que respecta a los activos que la firma tiene puestos en el shale neuquino.
Con la operación de EPS en marcha y las declaraciones de los directivos en la última semana, todo indica que Shell permanecerá en el país en el mediano plazo.



