La llegada del empresario estadounidense marca un nuevo capítulo en el desarrollo no convencional, con un plan de expansión que combina capital, know how y proyección internacional. La asociación con un actor local funciona como plataforma para acelerar inversiones y ampliar el peso del shale argentino en el mapa energético global.
La industria energética argentina sumó en los últimos meses a uno de los protagonistas más influyentes del shale a nivel mundial. Harold Hamm, referente histórico del fracking en Estados Unidos y fundador de Continental Resources, decidió profundizar su apuesta por el país con una estrategia que va más allá de una inversión puntual.
Su desembarco en Vaca Muerta se apoya en la toma de participaciones en áreas clave, con la mirada puesta en replicar, a escala local, el modelo de desarrollo que transformó cuencas como Bakken y Anadarko.
En noviembre pasado, Continental Resources había dado su primer paso concreto en la formación con la adquisición del 90% de la Unión Transitoria de Empresas Los Toldos II Oeste, hasta entonces en manos de Pluspetrol.
El movimiento más reciente se concretó a través de un acuerdo estratégico entre Continental Resources y Pan American Energy, mediante el cual la compañía estadounidense adquirirá el 20% de la participación que la petrolera local posee en los bloques Coirón Amargo Sureste, Bandurria Centro, Aguada Cánepa y Loma Guadalosa, distribuidos entre Neuquén y Río Negro.
Si bien la empresa argentina continuará como socio mayoritario y operador, la operación consolida la presencia directa del magnate en áreas estratégicas del shale argentino.
La concreción definitiva del acuerdo aún depende de la aprobación de las transferencias por parte de las provincias involucradas, un paso habitual pero clave para habilitar el inicio de una nueva etapa de desarrollo conjunto.
El antecedente que abrió la puerta a Vaca Muerta
El interés de Hamm por el no convencional argentino no es nuevo. En noviembre pasado, Continental Resources había dado su primer paso concreto en la formación con la adquisición del 90% de la Unión Transitoria de Empresas Los Toldos II Oeste, hasta entonces en manos de Pluspetrol.
Aquella operación marcó el ingreso formal del empresario a Vaca Muerta y fue leída por el mercado como una señal de confianza en el potencial geológico y en el nuevo clima político-económico del país.
Desde entonces, la estrategia fue clara: ganar escala, diversificar activos y asociarse con operadores con conocimiento local.
El peso global de Continental y su mirada sobre Argentina
Con una producción cercana al medio millón de barriles de petróleo equivalente por día y más de 5.200 pozos operados, Continental Resources se consolidó como el mayor productor privado de petróleo y gas natural a nivel global.
Su especialización en shale oil y shale gas se apoya en décadas de experiencia en estados como Dakota del Norte, Montana, Oklahoma, Wyoming y Texas, donde fue protagonista del salto productivo del no convencional estadounidense.

La compañía también desarrolló una agenda internacional que trasciende el mercado norteamericano. En Turquía, participa de un joint venture con la petrolera estatal TPAO y con TransAtlantic Petroleum para explotar recursos no convencionales en la cuenca de Diyarbakır. Esa experiencia fuera de Estados Unidos es parte del bagaje que ahora busca trasladar a la Argentina.
Según expresó Doug Lawler, presidente y CEO de Continental Resources, Vaca Muerta se destaca como una de las formaciones de shale más atractivas a escala global, y la compañía mantiene el entusiasmo por seguir invirtiendo y consolidando su posición en el país a partir de acuerdos estratégicos con socios locales.
Política, energía y señales al mercado internacional
La llegada de Hamm a Vaca Muerta no pasó desapercibida en el plano político. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó públicamente el ingreso de Continental Resources al país y subrayó que se trata de uno de los pioneros del desarrollo no convencional en Estados Unidos.
Para el Gobierno, la operación funciona como una señal al mercado internacional y como un posible efecto demostración para otras petroleras independientes norteamericanas.
Su cercanía con el Partido Republicano y su apoyo histórico a Donald Trump —incluyendo su rol como principal donante de sus campañas— forman parte de un perfil público que combina negocios, política y energía.
Hamm también fue asesor energético de Mitt Romney y un crítico abierto de las políticas ambientales de la administración Obama, posiciones que reforzaron su protagonismo más allá del ámbito corporativo, según consignó The New York Times.




