El proyecto Sal de Vida será el escenario de una prueba en condiciones reales de una tecnología emergente que apunta a acelerar los procesos productivos, optimizar el uso de los recursos naturales involucrados y elevar los estándares ambientales de la industria del mineral.
La minería del litio en Argentina comienza a transitar una etapa marcada por la incorporación de nuevas soluciones tecnológicas.
En ese camino, la extracción directa de litio (DLE, por sus siglas en inglés) aparece como una de las alternativas con mayor potencial para transformar el modelo productivo vigente.
El próximo paso concreto será la realización de pruebas en campo en el proyecto Sal de Vida, que lleva adelante la minera Rio Tinto en la provincia de Catamarca, donde se evaluará el desempeño de este sistema en condiciones reales de operación.
El sistema será sometido a distintos escenarios operativos para obtener información precisa sobre su comportamiento. Estos datos permitirán reducir la incertidumbre técnica y económica, un factor decisivo en proyectos que demandan inversiones de largo plazo.
La iniciativa contempla la instalación de una planta piloto desarrollada por la firma estadounidense ILiAD Technologies, que permitirá analizar el funcionamiento de la tecnología sobre las salmueras propias del yacimiento.
El ensayo se enmarca en una estrategia de validación técnica que apunta a determinar si el método puede ser escalado a nivel industrial y convertirse en una pieza central de la producción futura.
Una prueba clave para validar el método
Durante el programa de pruebas se medirán variables críticas para cualquier desarrollo de este tipo. Entre ellas se destacan la eficiencia en la recuperación del litio, la selectividad del proceso frente a otros elementos presentes en la salmuera y la estabilidad operativa a lo largo del tiempo.
La diversidad geoquímica de los salares del noroeste argentino convierte a estas evaluaciones en un paso imprescindible antes de avanzar hacia una implementación a gran escala.
El sistema será sometido a distintos escenarios operativos para obtener información precisa sobre su comportamiento. Estos datos permitirán reducir la incertidumbre técnica y económica, un factor decisivo en proyectos que demandan inversiones de largo plazo.

Para el operador del yacimiento, el piloto no solo representa una instancia de prueba tecnológica, sino también una herramienta de planificación. Los resultados servirán para definir el rumbo productivo de uno de los desarrollos de litio más relevantes de la región, en un contexto de creciente competencia global.
De la evaporación a los procesos acelerados
La DLE se diferencia de los métodos tradicionales utilizados en los salares, basados en la evaporación solar en grandes estanques. Ese esquema, probado durante décadas, requiere ciclos de varios meses para concentrar el litio y está fuertemente condicionado por factores climáticos.
La extracción directa, en cambio, permite separar el litio de la salmuera en plazos mucho más cortos, que pueden reducirse a semanas.
Este salto temporal tiene implicancias profundas. Al acelerar el procesamiento, los productores pueden incrementar su capacidad de respuesta frente a la demanda, optimizar el uso del recurso y disminuir la superficie ocupada por las operaciones.
Además, la menor dependencia de largos procesos de evaporación abre la puerta a un manejo más eficiente del agua, un aspecto sensible en regiones áridas como la Puna.
No obstante, la tecnología no es uniforme. Cada sistema debe adaptarse a la composición química específica de la salmuera, lo que explica la necesidad de pruebas exhaustivas antes de su adopción definitiva.
Demanda global de litio y presión tecnológica
El interés por la DLE crece en paralelo al aumento sostenido de la demanda mundial de litio. La expansión de los vehículos eléctricos, el desarrollo de baterías de gran escala y la necesidad de almacenar energía renovable colocaron al mineral en el centro de la transición energética.
Aunque la oferta global se amplió con nuevos proyectos en América del Sur, Australia y Asia, las proyecciones indican que será necesario producir mucho más litio en los próximos años.
En ese escenario, las tecnologías que permitan mejorar rendimientos y reducir impactos ambientales ganan protagonismo.

La DLE se presenta como una respuesta posible a esa ecuación, aunque su adopción implica superar desafíos técnicos relevantes. La experiencia internacional muestra que la presencia de cloruros y otros compuestos puede generar problemas de corrosión o seguridad si no se gestionan adecuadamente.
China fue uno de los primeros países en avanzar con este tipo de procesos y enfrentó dificultades iniciales justamente por la complejidad química de sus salmueras. Esa curva de aprendizaje refuerza la importancia de los ensayos locales para adaptar la tecnología a cada proyecto.
Actualmente, ningún proyecto de litio en Argentina está en producción a gran escala usando exclusivamente tecnología DLE, pero varios están avanzados, como el proyecto Rincón de Rio Tinto (ex Rincón/Puna Mining) y Centenario-Ratones, que incorporan DLE para expandirse
En Jujuy, la empresa EXAR anunció una inversión superior a los 40 millones de dólares para instalar una planta prototipo de extracción directa, con el objetivo de reforzar su esquema de producción sostenible de carbonato de litio en la planta de Cauchari-Olaroz.





