Se sintió fuerte la baja internacional del barril, aunque el saldo comercial se sostuvo gracias a un fuerte recorte en las importaciones y a la expansión estructural de Vaca Muerta. La crisis con Irán ahora reimpulsa la cotización del crudo

Las estadísticas oficiales confirmaron un inicio de año desfavorable para el sector del petróleo en la Argentina en lo que hace al escenario global. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos, las exportaciones de crudo registraron una contracción cercana al 25% interanual en valor.

El salto negativo se reflejó en la comparación entre los 534 millones de dólares facturados en enero de 2025 y los 402 millones correspondientes al último período relevado.

En enero el petróleo descendió del segundo al quinto lugar entre los productos más vendidos al exterior, desplazado por el oro, cuya cotización internacional atraviesa un ciclo alcista y se vio favorecida por la búsqueda global de activos refugio.

El deterioro no se limitó al petróleo. En el agregado, las ventas externas del rubro energético disminuyeron 14,1%.

La principal explicación estuvo en la baja de los precios internacionales (-13,2%), mientras que el volumen embarcado mostró una merma marginal del 1%. Es decir, la caída fue esencialmente un fenómeno de precios y no de producción.

Ese comienzo de año, ahora, contrasta con una actualidad en la que el mercado internacional comienza a mostrar señales de tensión por la escalada entre Estados Unidos e Irán, un factor que impulsa un rebote del crudo en las últimas jornadas y podría modificar el escenario en los próximos meses.

Retrocesos generalizados y cambio en el ranking exportador

El impacto se extendió a otros productos de la canasta energética. El gas natural redujo sus despachos en 15%, el butano cayó 17%, el propano retrocedió 21,8% y las naftas disminuyeron 7%. La combinación de menores precios y cierta contracción en cantidades afectó transversalmente al sector.

La magnitud del ajuste alteró incluso la posición relativa del crudo dentro del ranking nacional de exportaciones.

El petróleo descendió del segundo al quinto lugar entre los productos más vendidos al exterior, desplazado por el oro, cuya cotización internacional atraviesa un ciclo alcista y se vio favorecida por la búsqueda global de activos refugio.

A pesar de este contexto adverso, la balanza comercial se mantuvo en terreno positivo, con un superávit de 618 millones de dólares.

La clave fue la caída aún más pronunciada de las importaciones, que retrocedieron 21%. El mayor ajuste se observó en el gasoil (-75%), seguido por las gasolinas (-49%) y la eliminación de compras de gas natural gaseoso.

Perro en este caso, el recorte respondió mayormente a menores volúmenes importados (-15,5%) y en menor medida a precios (-6,7%). A la inversa que en las exportaciones.

Desde la consultora ABECEB estiman que el año podría cerrar con un superávit comercial cercano a los 10.000 millones de dólares, levemente inferior al registro previo.

El sector energético seguiría siendo un pilar, tanto por su capacidad exportadora como por el ahorro en divisas derivado de la sustitución de importaciones, impulsado además por la prórroga del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones.

Infraestructura y expansión

Más allá de la coyuntura mensual, el desarrollo estructural del shale continúa consolidándose. Durante 2025, las ampliaciones en Puerto Rosales potenciaron la capacidad de despacho del crudo proveniente de Vaca Muerta.

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Las exportaciones de crudo registraron una contracción cercana al 25% interanual en valor.

En esa terminal se movilizaron casi 17 millones de toneladas, de las cuales más de 7,6 millones tuvieron destino exclusivo de exportación. Las restantes 9,4 millones abastecieron refinerías locales, lo que permitió sostener el suministro interno sin resignar el perfil exportador.

Estados Unidos se consolidó como principal comprador, absorbiendo el 77% del volumen exportado desde Rosales.

Las refinerías del Golfo de México encontraron en la mezcla neuquina una alternativa competitiva. Al mismo tiempo, mercados regionales como Brasil, Uruguay, Perú y Chile mantuvieron su demanda, mientras que destinos más lejanos como Australia, India y China comenzaron a ganar presencia, evidenciando una mayor madurez comercial.

Geopolítica, Ormuz y el factor precio

El tablero internacional volvió a tensarse en los últimos días. El Brent —referencia global— subió 1,6% hasta 71,49 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense avanzó 1,74% hasta 66,18 dólares, acumulando el mayor incremento diario desde octubre.

El foco de preocupación se ubica en el Estrecho de Ormuz, corredor estratégico por el que circula aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo. Irán anunció un cierre parcial para ejercicios navales, mientras Washington reforzó su presencia militar en la región tras negociaciones tensas en Ginebra por el programa nuclear iraní.

Cualquier interrupción en ese paso marítimo tendría un impacto inmediato en la oferta global y, por extensión, en los precios internacionales. Para la Argentina, un escenario de valores más altos podría compensar parte del deterioro observado en enero, siempre que la volatilidad no derive en un shock que afecte la demanda global.

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