MIentras el nuevo operador prepara su desembarco, desde el sindicato advierten que podría profundizarse la parálisis en uno de los pilares productivos del Golfo San Jorge.

La transferencia de Manantiales Behr por parte de YPF a Pecom marca un hito en la reconfiguración del mapa petrolero en Chubut. Sin embargo, más allá del cierre formal de la operación, el foco ahora está puesto en la transición efectiva y en los tiempos que demandará la asunción plena del nuevo operador.

El yacimiento, considerado el segundo convencional más importante del país, produce alrededor de 25.000 barriles diarios y constituye una pieza clave en el entramado económico de la provincia. La operación incluye además las concesiones de transporte asociadas a los ductos El Trébol–Caleta Córdova, Km. 9–Caleta Córdova y Manantiales Behr–Cañadón Perdido.

Con Manantiales Behr y los yacimientos que ya administra en la provincia, Pecom pasará a gestionar cerca de 35.000 barriles diarios, consolidando su presencia en crudo pesado.

Tras del acuerdo inicial inicial con otro oferente, YPF resolvió avanzar con la segunda mejor propuesta recibida. La decisión se inscribe en la estrategia corporativa liderada por su presidente, Horacio Marín, orientada a concentrar inversiones en desarrollos no convencionales, particularmente en Vaca Muerta, y reducir exposición en campos maduros del Golfo San Jorge.

En paralelo al proceso empresario de traspaso del activo -y más allá del traspié del primer contrato-, el clima social comenzó a tensarse. Jorge Ávila, secretario general del sindicato de petroleros privados de Chubut y diputado nacional muy cercano al gobernador Ignacio Torres, advirtió que la transición podría derivar en un nuevo período prolongado sin actividad.

Según su planteo, los equipos en el área llevan meses con bajo nivel operativo y existe el riesgo de que la situación se extienda por otros seis meses hasta que la nueva gestión despliegue su plan de trabajo. El dirigente vinculó esta situación con promesas de inversión que no se habrían concretado y anticipó acciones legales contra la conducción de YPF.

El señalamiento no es menor en una provincia donde la actividad hidrocarburífera impacta de manera directa en empleo y regalías. De hecho, poco antes de que se cayuera la venta al primer oferente, el propio gobernador Torres se había quejado públicamente y le había reclamado a YPF que si la operación no se concretaba, el yacimiento pasara a manos del estado provincial.

Lo cierto es que, ahora, Ávila sostuvo que el sector acumula alrededor de 5.000 despidos y que una paralización adicional profundizaría la crisis, en un contexto ya atravesado por caída de ingresos fiscales y contingencias climáticas recientes.

Manantiales Behr: equipos activos y expectativas en Chubut

Hasta fines del año pasado, el parque operativo de Manantiales Behr estaba compuesto por siete equipos: un perforador, tres torres de work-over y tres unidades de pulling destinadas a tareas de reparación. La continuidad de esas unidades durante el traspaso es uno de los puntos sensibles en discusión.

Desde el ámbito provincial se espera que la nueva operadora pueda asumir formalmente en abril, siempre que se completen los procesos administrativos correspondientes. Entre ellos figuran la aprobación del gobierno de Chubut, auditorías ambientales de cierre y la validación de los compromisos de inversión que deberá presentar Pecom.

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El yacimiento cuenta con una producción de 25.000 barriles diarios.

En la Legislatura, el ministro de Hidrocarburos Federico Ponce había señalado previamente que YPF no retiraría equipos hasta concretarse la cesión definitiva. Esa declaración es hoy tomada como referencia por el sector sindical, que reclama garantías explícitas de continuidad laboral durante el período intermedio.

Pecom y la apuesta por campos maduros

Para Pecom, la incorporación del activo forma parte de una estrategia de crecimiento en upstream iniciada a fines de 2024, cuando retomó su rol como operadora. Con Manantiales Behr y los yacimientos que ya administra en la provincia, la empresa pasará a gestionar cerca de 35.000 barriles diarios, consolidando su presencia en crudo pesado.

El plan de la compañía apunta a maximizar la eficiencia en campos maduros mediante optimización de superficie, reducción de costos y técnicas de recuperación terciaria. La gestión integrada con áreas como El Trébol–Escalante y Campamento Central–Cañadón Perdido podría generar sinergias logísticas y técnicas en la misma región.

No obstante, el éxito de esa estrategia dependerá en buena medida de que la transición se concrete sin un bache productivo prolongado. En una cuenca que enfrenta declino natural y presión social por el empleo, cada mes sin actividad impacta tanto en los trabajadores como en las arcas provinciales.

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