Un buque petrolero con bandera rusa fue incautado por las fuerzas norteamericanas por desafiar el bloqueo naval. En paralelo, Chevron desplegó once embarcaciones rumbo a las costas venezolanas y apunta a prorrogar sus licencias de explotación.
La situación en Venezuela empieza a clarificarse y el petróleo es un actor central. Esta semana, Estados Unidos anunció que recibirá entre 30 y 50 millones barriles de crudo producidos en el país sudamericano y, poco después, que había incautado un buque ruso con exportaciones de petróleo.
El Bella 1, fue interceptado tras dos semanas de seguimiento en el Atlántico Norte, y elevó las tensiones entre los gobiernos de Vladímir Putin y Donald Trump. No fue la única detención de estos días, el M/T Sophia fue parado en el Caribe sin generar incidentes durante la operación.
El bloqueo estadounidense a los petroleros venezolanos sancionados comenzó el 16 de diciembre.
Según comunicó el Comando Europeo de los Estados Unidos a través de la red social X, la intervención se llevó a cabo en coordinación con los Departamentos de Justicia, Seguridad Nacional y Defensa, argumentando violaciones a las sanciones estadounidenses impuestas al transporte de crudo venezolano.
Desde medios estadounidenses indicaron la presencia de buques rusos en las proximidades del Bella 1, incluido un submarino, aunque estos no intervinieron durante la incautación.
Un funcionario consultado por The New York Times contradijo esas versiones: “No había ningún barco ruso en las proximidades del Bella 1 cuando la Guardia Costera estadounidense abordó el petrolero”.
El bloqueo a las exportaciones de crudo
El bloqueo estadounidense a los petroleros venezolanos sancionados comenzó el 16 de diciembre, y el secretario de Estado, Marco Rubio, lo definió como una de las mayores cuarentenas de la historia moderna, destinada a “paralizar” la capacidad del régimen para generar ingresos.
Anqué cabe señalar que la medida dejó fuera del alcance de sanciones a los envíos de Chevron hacia la costa del golfo de México.
En cuanto a los navíos que si fueron interceptados, se destacó el petrolero de bandera rusa denominado “Bella 1”, ahora registrado como Marinera. Este operativo se suma a la detención de otros buques que intentaron transportar crudo venezolano hacia destinos internacionales en las últimas semanas.

Por su parte, el M/T Sophia, sin bandera y considerado parte de la denominada “flota oscura”, fue interceptado en aguas internacionales del Caribe y escoltado hacia territorio estadounidense para su disposición final. El Comando Sur detalló que esta acción forma parte de la Operación Southern Spear, orientada a “aplastar la actividad ilícita en el hemisferio occidental” y garantizar la seguridad regional.
En los últimos días, al menos 16 petroleros afectados por las sanciones intentaron eludir el cerco naval mediante maniobras como el spoofing, apagado de señales de localización y cambios de ruta coordinados.
De acuerdo con Samir Madani, cofundador de TankerTrackers.com, “la única forma real de que los petroleros cargados de petróleo rompan un bloqueo naval es saturarlo con buques que salen”.
El despliegue de Chevron
En paralelo al control sobre los envíos sancionados, Chevron reforzó su presencia en Venezuela enviando una flotilla de once buques a los puertos de José y Bajo Grande, incrementando de manera pronunciada las operaciones respecto a diciembre.
Chevron opera bajo una licencia especial emitida por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que le permite producir y exportar crudo venezolano pese a las restricciones internacionales.
La empresa declaró que continúa “operando en total cumplimiento con las leyes y regulaciones relevantes”, destacando la seguridad y la integridad de sus activos y empleados.
A pesar del despliegue militar estadounidense en el Caribe, que obligó a varios buques a modificar su rumbo, Chevron mantuvo el flujo de cargas.

De los once barcos programados, uno ya completó la carga y dos permanecen atracados en los puertos venezolanos, mientras que el crudo extraído se destina exclusivamente a refinerías estadounidenses, incluyendo Valero Energy, Phillips 66 y Marathon Petroleum.
En ese marco, funcionarios estadounidenses iniciaron conversaciones con Chevron para evaluar una posible ampliación de la licencia especial que le permite operar en Venezuela. Asimismo, Trump se prepara para recibir este viernes en la Casa Blanca a ejecutivos de la industria energética, con el objetivo de analizar alternativas de participación privada en Venezuela.



