Los costos asociados a estos sectores volvieron a crecer, pero muy por debajo de los picos del año previo. Los datos reflejan un escenario de ajustes más previsibles para la planificación del sector.
Los costos logísticos vinculados a las operaciones sin transporte y a la distribución urbana finalizaron 2025 con incrementos relevantes, aunque claramente más contenidos que los registrados en el ejercicio anterior.
Así lo muestran los principales indicadores sectoriales, que dan cuenta de una desaceleración progresiva a lo largo del año y de un cambio de clima para las empresas que operan en los eslabones finales de la cadena logística.
Los costos de la última milla aumentaron 28,45% a lo largo de 2025, mientras que el servicio postal registró una suba del 29,20%.
Si bien los números siguen reflejando aumentos que presionan sobre la estructura operativa, la comparación interanual muestra una diferencia sustancial respecto de 2024, cuando los costos habían experimentado saltos extraordinarios.
Costos logísticos sin transporte: una corrección más suave
En el caso de los costos logísticos sin transporte, el índice de CEDOL registró en diciembre una suba mensual del 2,22% y cerró el año con un incremento acumulado del 31,60%.
El dato confirma una tendencia de desaceleración que se consolidó en el segundo semestre, luego de un período previo marcado por fuertes correcciones de precios.
Durante el último mes del año, los principales factores de ajuste estuvieron asociados a la mano de obra, como consecuencia de la revisión del acuerdo paritario vigente.
A esto se sumaron aumentos en rubros como alquileres, comunicaciones y servicios de seguridad, además de la incidencia de las variaciones del índice de precios mayoristas sobre determinados insumos.
No obstante, el comportamiento de los costos fue heterogéneo. Algunos materiales específicos mostraron estabilidad e incluso bajas puntuales, como ocurrió con el film stretch, mientras que otros insumos clave, como el pallet, se mantuvieron sin cambios.
Esta dispersión refleja que la presión sobre los costos internos continúa, pero con un ritmo menos uniforme y más previsible que en etapas anteriores.
Distribución urbana: ajustes contenidos en la última etapa
Los indicadores vinculados a la distribución urbana acompañaron esta misma dinámica. En diciembre, la distribución con acompañante registró un incremento del 2,03%, mientras que la modalidad sin acompañante subió 1,84%.

En ambos casos, los acumulados anuales se ubicaron en torno al 30%, una cifra significativa, pero muy inferior a la observada en el año previo.
Estos valores confirman que las operaciones urbanas ingresaron en una fase de ajustes más moderados, luego del fuerte impacto que habían sufrido en 2024. La estabilización relativa de algunos costos clave permitió amortiguar la presión sobre los servicios de reparto, especialmente en grandes centros urbanos.
Desde la óptica operativa, esta evolución resulta central para actividades como el comercio electrónico y la distribución minorista, donde la última milla concentra una porción creciente del costo total y tiene una incidencia directa sobre la competitividad.
Última milla y servicios postales: un cambio de escenario
Los datos difundidos por la Asociación de Empresas de Correo de Argentina Última Milla (AECAUM) refuerzan esta lectura. Según el relevamiento, los costos de la última milla aumentaron 28,45% a lo largo de 2025, mientras que el servicio postal registró una suba del 29,20%.
Aunque se trata de incrementos relevantes, el contraste con 2024 es contundente: ese año, los índices del sector habían mostrado variaciones promedio cercanas al 150%.
Diciembre y los factores detrás de las subas
En el último mes del año, las variaciones en los costos de la última milla estuvieron explicadas principalmente por nuevos ajustes salariales, la incorporación de sumas fijas no remunerativas y un leve incremento en los aportes a la obra social.
A estos factores se sumaron aumentos en el gasoil, impulsados por componentes locales, impositivos y cambiarios.
También incidieron las subas en peajes urbanos, con especial impacto en la Ciudad de Buenos Aires, y los incrementos en insumos de papelería y embalaje, particularmente aquellos con base en derivados del petróleo.
En contraste, algunos componentes mostraron una dinámica mucho más moderada. El flete aéreo, por ejemplo, tuvo su segundo ajuste en todo el año y cerró 2025 con una suba cercana al 10%, muy lejos del incremento del 272% registrado en 2024. Este dato refuerza la percepción de una menor presión relativa sobre ciertos costos estratégicos.





