La agencia espacial estadounidense tiene como nuevo objetivo el propio territorio. Con vuelos de gran altitud y sensores hiperespectrales, el foco está puesto en identificar insumos clave para la transición energética, la industria tecnológica y la seguridad económica.

La exploración de minerales críticos dejó de ser una tarea exclusiva de empresas mineras y organismos geológicos tradicionales. En 2025, la NASA asumió un rol central en esta agenda estratégica al aplicar tecnología aeroespacial para identificar depósitos minerales desde el aire, en una iniciativa que combina ciencia, economía y política energética.

El objetivo ya no es solo conocer qué hay bajo el suelo, sino anticipar cuellos de botella en el abastecimiento de insumos clave para la transición energética y la industria de alta tecnología.

La NASA puso en marcha junto al Servicio Geológico de EEUU el proyecto GEMx, orientado a mapear minerales críticos en amplias regiones del oeste estadounidense. El interés no es extractivo, sino estratégico y tecnológico.

La decisión de la NASA de involucrarse de manera directa en esta búsqueda marca un cambio de escala. La agencia puso en marcha, junto al Servicio Geológico de Estados Unidos, el proyecto GEMx, orientado a mapear minerales críticos en amplias regiones del oeste estadounidense.

Se trata de una respuesta concreta a un problema global: la creciente dependencia de materiales estratégicos cuya oferta es limitada, concentrada geográficamente y vulnerable a interrupciones.

Por qué la NASA mira al subsuelo

El interés de la NASA no es extractivo, sino estratégico y tecnológico. La expansión de la movilidad eléctrica, las energías renovables, la infraestructura digital y los sistemas de defensa multiplicó la demanda de minerales como litio, grafito, aluminio, zinc, tungsteno y titanio.

Estos materiales son esenciales para baterías, redes eléctricas, aeronáutica, electrónica avanzada y aplicaciones industriales de alta complejidad.

La definición de “mineral crítico” se basa en dos criterios: su importancia para la economía y el riesgo de interrupción del suministro. Bajo esta lógica, conocer con precisión la localización y características de los recursos disponibles se vuelve tan relevante como su posterior explotación. En este punto, la experiencia de la NASA en observación remota y análisis espectral ofrece una ventaja diferencial.

Tecnología espacial aplicada a la exploración terrestre

El núcleo del proyecto GEMx es el sensor AVIRIS-5, un espectrómetro de imágenes visibles e infrarrojas desarrollado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro. Este instrumento, originalmente pensado para estudiar la superficie de otros planetas, fue adaptado para operar desde un avión ER-2, capaz de volar a más de 18.000 metros de altura.

Desde esa altitud, el sensor analiza cómo los minerales reflejan distintas longitudes de onda de la luz solar. Cada material posee una firma espectral propia, lo que permite identificar su presencia en superficie sin necesidad de realizar perforaciones preliminares. Esta metodología reduce costos, acelera los tiempos de análisis y minimiza el impacto ambiental de las etapas iniciales de exploración.

minerales críticos
En 2025, la NASA asumió un rol central en esta agenda estratégica al aplicar tecnología aeroespacial para identificar depósitos minerales desde el aire.

Desde 2023, la NASA y el Servicio Geológico estadounidense relevaron cerca de 950.000 kilómetros cuadrados, principalmente en zonas áridas del oeste del país, donde la escasa vegetación facilita la detección. El resultado es un mapa detallado de posibles acumulaciones minerales que sirve como base para decisiones industriales, regulatorias y ambientales.

Minerales críticos y transición energética

El involucramiento de la NASA responde directamente a las exigencias de la transición energética. Cada vehículo eléctrico requiere varias veces más minerales que un automóvil convencional.

Las redes eléctricas modernas dependen de materiales específicos para almacenar energía, mejorar la conductividad y aumentar la eficiencia. A esto se suma el crecimiento sostenido de la infraestructura digital y de los sistemas de almacenamiento.

La demanda global avanza más rápido que la capacidad de ampliar la oferta. En este contexto, la detección temprana de recursos se transforma en una herramienta clave para garantizar previsibilidad. Identificar dónde están los minerales permite planificar cadenas de valor más extensas, promover el procesamiento local y reducir la dependencia de importaciones críticas.

Más allá de la minería: gestión del territorio y ambiente

Uno de los aspectos distintivos del enfoque de la NASA es que la información obtenida no se limita al sector minero. Los sensores como AVIRIS-5 también permiten analizar características del suelo, disponibilidad de agua, capas de nieve y riesgos de incendios forestales.

Según explicó Dana Chadwick, científica del sistema terrestre del JPL, la versatilidad de esta tecnología habilita múltiples aplicaciones vinculadas a la gestión del territorio.

Este cruce entre exploración de recursos y planificación ambiental refleja una tendencia más amplia. La política energética y minera comienza a integrarse con criterios de sostenibilidad, uso racional del suelo y reducción de conflictos ambientales, apoyándose en datos de alta precisión.

Aunque el reciclaje de baterías y dispositivos electrónicos aparece como una vía complementaria para abastecer minerales críticos, su escala aún es insuficiente frente al crecimiento de la demanda. Las limitaciones tecnológicas y de infraestructura hacen que, al menos en el corto y mediano plazo, la exploración de nuevas fuentes siga siendo necesaria.

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