SBA extendió la fecha de apertura de sobres hasta el 27 de enero, en respuesta a solicitudes de los privados. El proyecto de actualización de la infraestructura y renovación de la flota, incluye la elevación de tensión de 600 V a 1500 V.

La esperada modernización de la línea B del subte porteño se demorará un poco más, al menos la parte vinculada a elevar la tensión del tendido eléctrico. Según informó Subterráneos de Buenos Aires (SBA) se reprogramó la licitación destinada a las obras eléctricas por pedido de las compañías con intención de presentar propuestas.

“Se han recibido pedidos de prórroga de varias empresas del rubro, interesadas en participar del proceso, manifestando la necesidad de disponer de un plazo mayor para el estudio, elaboración y desarrollo de sus propuestas”, explicaron desde el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Los pliegos destacan que la línea debe mantenerse en servicio durante la transición a 1500 V.

De este modo, la apertura de sobres, prevista inicialmente para el 29 de diciembre de 2025, quedó postergada hasta el 27 de enero de 2026. El proyecto comprende la elevación de la tensión de la línea de 600 V a 1500 V, junto con otras intervenciones esenciales para actualizar la infraestructura del subte.

Entre los trabajos licitados se incluyen la instalación de ocho subestaciones rectificadoras en estaciones clave —Alem, Pellegrini, Pasteur, Medrano, Malabia, Lacroze, Los Incas y Urquiza— y la estandarización de los grupos rectificadores a 2.500 kW.

Estos trabajos forman parte de un plan integral de modernización vinculado a la incorporación de 29 nuevos trenes de fabricación china, destinados a reemplazar la totalidad de la flota actual.

Entre los trabajos específicos, se contempla la instalación de catenaria rígida en el Taller Rancagua, destinada al mantenimiento de los trenes CRRC. Asimismo, se proyecta la colocación de catenaria rígida y convencional en la rampa de la estación Federico Lacroze, con el objetivo de brindar mayor flexibilidad operativa y permitir la prestación eventual de servicios cortos desde dicha estación.

Detalle de las obras en la línea B del subte

Los pliegos destacan que todas las intervenciones deberán ejecutarse “considerando que la línea debe mantenerse en servicio” durante la transición a 1500 V. La ejecución del proyecto se organizará en etapas, priorizando la alimentación a 1500 V del Taller Rancagua y de las vías principales para las pruebas de recepción del nuevo material rodante.

La finalización de esta primera fase es imprescindible antes de la llegada de la primera formación de la flota renovada. Según los documentos oficiales, la obra total tendrá un plazo de 48 meses y un presupuesto que alcanza los 14.480 millones de pesos, equivalentes a 8,9 millones de dólares.

El financiamiento del proyecto se articula a través de un crédito con la Corporación Andina de Fomento (CAF), que alcanzará los 300 millones de dólares, complementados por un aporte local de 120 millones, para un total de 420 millones de dólares. La Legislatura porteña autorizó recientemente este endeudamiento, mientras que el aval del Estado nacional se formalizó mediante el DNU 186/25.

Antecedentes de repotenciación

La línea B del subte había recibido previamente trabajos parciales de repotenciación a mediados de la década pasada, orientados a la adaptación de los trenes CAF 6000 adquiridos de segunda mano desde el Metro de Madrid.

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El cambio de fechas responde a pedidos de prórroga de empresas del rubro.

No obstante, el documento oficial aclara que estas intervenciones “no fueron integrales” y que persisten dispositivos con distintos niveles de obsolescencia, incluyendo 11 celdas de media tensión y cargadores de baterías que contienen materiales con asbesto.

A pesar de ello, la infraestructura existente permite soportar la nueva tensión sin necesidad de modificaciones mayores en la catenaria.

Renovación de flota para la línea B

La mayor parte de los fondos de la CAF se destinará a la adquisición de los 29 nuevos trenes CRRC, cuyo contrato, adjudicado en julio de 2025, asciende a algo más de 300 millones de dólares, impuestos y gastos de nacionalización incluidos.

El resto del crédito se aplicará a obras de infraestructura, entre las que se cuentan la elevación de tensión, la futura renovación de vías y mejoras en los talleres Rancagua y Villa Urquiza, incluyendo la instalación de un torno bajo piso en el primero de ellos, una obra largamente postergada.

Una vez completada la modernización de la flota, se prevé la remoción del tercer riel, que dejará de ser utilizado, y la disposición final de la flota actual, con desasbestizado a cargo de contratistas certificados. Estas acciones marcarán la culminación del proceso de transición, garantizando que los nuevos trenes operen en condiciones de seguridad y eficiencia energética óptimas.

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