A un año del proceso de desinversión de la estatal, seis provincias redefinieron su esquema de operadoras y avanzaron en la transferencia de 46 áreas, mientras una segunda ronda ya se encuentra en marcha.
El proceso de reconfiguración del upstream convencional tomó forma concreta con el Proyecto Andes, la plataforma creada por YPF para desprenderse de activos maduros y concentrar su inversión en Vaca Muerta.
En línea con el plan 4×4 —el esquema con el que la petrolera estatal busca multiplicar su escala en cuatro años— la compañía activó un mecanismo formal de venta administrado por el banco Santander, estructurado en clusters y dividido entre seis provincias productoras.
En agosto de 2025 se abrió la segunda ronda del Proyecto Andes. Esta nueva etapa incorpora 16 áreas adicionales que la compañía pondrá a la venta o transferirá, distribuidas en cuatro provincias.
Hasta hoy, el proceso derivó en la transferencia de 46 áreas, entre operaciones ya cerradas y otras que atraviesan etapas finales de aprobación.
Además, hubo cesiones adicionales a empresas provinciales que luego licitaron los bloques, lo que amplió el ingreso de nuevos operadores al mapa energético. YPF ya anticipó que abrirá una segunda ronda para salir de otras 16 áreas convencionales.
Río Negro: redefinición operativa y nuevos planes de inversión
La principal novedad rionegrina fue la adjudicación del área Señal Picada–Punta Barda a Petróleos Sudamericanos, tras la salida de Velitec en una segunda ronda de negociación cuya aprobación provincial aún está pendiente.
El bloque clave de la provincia, Estación Fernández Oro —uno de los pilares gasíferos de la cuenca— quedó en manos de Quintana Energy, que asumirá su operación hasta 2036. La empresa proyectó 12 perforaciones, intervenciones en 22 pozos ya existentes y la construcción de un gasoducto para reforzar la infraestructura de transporte.
Santa Cruz: un nuevo esquema multiformato
En Santa Cruz, YPF transfirió diez áreas a la empresa provincial Fomicruz, que luego las licitó en un único paquete. La adjudicación quedó en manos de una UTE integrada por seis compañías privadas, que redistribuyeron los bloques entre distintas operadoras.
Patagonia Resources tomó Los Perales–Las Mesetas, Los Monos y Barranca Yankowsky.
Roch Proyectos, por su parte, asumió Cerro Guadal Norte–Cerro Piedra, Cañadón Yatel y El Guadal–Lomas del Cuy. Con este esquema, la provincia amplió la diversidad de actores presentes en su segmento convencional.
Neuquén: ingreso de nuevos operadores
En Neuquén, el proceso se estructuró en dos grandes clusters. El primero, Neuquén Sur, quedó en manos de Bentia Energy. Allí están incluidos Norte de la Dorsal, Dadín y el histórico bloque Octógono, donde se perforó el primer pozo neuquino.

El clúster Neuquén Norte fue adjudicado a una UTE integrada por Bentia e Ingeniería SIMA, que sumó Señal Cerro Bayo, Volcán Auca Mahuida, Don Ruiz y Las Manadas. La nueva operadora ya definió un esquema de intervención de pozos, trabajos de pulling y abandono programado de instalaciones inactivas, en línea con los compromisos asumidos ante la provincia.
Chubut: el retorno operativo de Pecom y nuevas cesiones
En Chubut, Pecom concretó su regreso como operadora después de 22 años. Primero adquirió El Trébol–Escalante y luego sumó Campamento Central–Cañadón Perdido.
Además, Crown Point compró los bloques El Tordillo, La Tapera y Puerto Quiroga, donde YPF participaba como socia no operadora. Restinga Alí, en cambio, fue revertida directamente a la provincia mediante un acuerdo con la compañía.
Mendoza: tres nuevos esquemas de explotación
La primera adjudicación de Mendoza se dio en el clúster Llancanelo, donde PCR concentró las áreas Llancanelo y Llancanelo R. El plan incluye 13 perforaciones, recuperación de pozos detenidos y la incorporación de tecnologías de mejora productiva.

En enero, Petróleos Sudamericanos tomó posesión del clúster Mendoza Norte, en el que se integran Barrancas, Río Tunuyán, Ceferino, Mesa Verde, La Ventana y Vizcacheras.
A mediados de año se adjudicó Mendoza Sur a una UTE conformada por Quintana Energy y la neuquina TSB, con bloques como El Portón, Chihuido de la Salina, Altiplanicie del Payún, Cañadón Amarillo y Confluencia Sur.
Tierra del Fuego: fortalecimiento del rol provincial
La empresa estatal Terra Ignis recibió por cesión directa siete áreas: Lago Fuego, Los Chorrillos y las fracciones A, B, C, D y E del bloque TDF. La transferencia se alinea con un Memorando de Entendimiento firmado en agosto, que busca fortalecer la gestión provincial sobre los recursos convencionales.
Lo que sigue en el plan de YPF
En línea con la estrategia de YPF de desprenderse de activos convencionales de baja rentabilidad para concentrar su inversión en Vaca Muerta, en agosto se abrió la segunda ronda del Proyecto Andes. Esta nueva etapa incorpora 16 áreas adicionales que la compañía pondrá a la venta o transferirá, distribuidas en cuatro provincias.
En Salta, se incluirán seis bloques donde YPF no es operadora: Ramos, Acambuco, San Antonio Sur, Sierras de Aguaragüe, Campo Durán–Madrejones y Río Pescado.
En Río Negro, saldrá a oferta el área Agua Salada, mientras que en Chubut la compañía avanzará con la cesión de Manantiales Behr.
En Mendoza, se desprenderá de ocho áreas divididas en tres clusters.
• Cluster Chachahuen: Chihuido Sierra Negra, Puesto Hernández, Chachahuen Sur y Cerro Morado Este.
• Cluster Malargüe: Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande.
• Cluster Mendoza No Operado: CNQ-7 y CNQ-7/A, un conjunto de bloques que también se extienden hacia territorio pampeano.
Con esta segunda ronda, YPF avanza para completar el proceso de ordenamiento del segmento convencional y continuar enfocando su portafolio en el shale.
Por último, está el cluster Mendoza No Operado, que incluye áreas que se extienden hasta La Pampa, y donde se encuentran las áreas CNQ-7 y CNQ-7/A.


