La falta de un programa concreto de perforación y reactivación en el yacimiento que YPF le vendió a Pecom profundiza la tensión y ya hay conciliación obligatoria. El gobernador Ignacio Torres avaló el planteo del sindicato y anticipó que se reunirá con los operadores para pedir definiciones.
El sindicato de Petroleros Privados de Chubut resolvió declarar el estado de alerta y movilización en toda la provincia, en respuesta a la incertidumbre que -según sostienen- rodea la continuidad operativa de Manantiales Behr, uno de los yacimientos convencionales históricos que fue recientemente vendido por YPF al grupo Pérez Companc.
La tensióin se elevó a tal punto, que ante los anuncios de los trabajadores, que en las últimas horas se dictó una conciliación obligatoria que impide la realización de medidas de fuerza y llama las partes a intentar un entendimiento.
Como primera medida, el gremio había intimado a las compañías Pecom Energía y Santa Margarita LLC a presentar, en un plazo de 24 horas, un plan detallado de inversiones que contemple perforación y reactivación de equipos.
La decisión sindical surgió en un contexto de creciente preocupación por la falta de actividad en uno de los bloques históricos de la cuenca del Golfo San Jorge, que también es seguida de cerca por la administración del gobernador Ignacio Torres, quien varias veces hizo declaraciones públicas pidiendo certezas, especialmente a YPF cuando se llevaba adelante el proceso de venta.
Ahora que el traspaso ya se concretó, desde el gremio advierten que la ausencia de definiciones concretas pone en riesgo tanto la producción como la estabilidad laboral de cientos de trabajadores vinculados directa e indirectamente al sector.
Según el análisis gremial, la propuesta carece de un programa concreto de perforación y no garantiza la reactivación de equipos de torre, un elemento central para sostener la actividad en el yacimiento.
La conducción sindical dejó en claro que el reclamo no se limita a anuncios generales, sino que exige compromisos específicos que incluyan cronogramas de perforación, reincorporación de equipos y garantía de continuidad para los servicios asociados a la operación.
La venta de Manantiales Behr
El conflicto tiene su origen en diciembre de 2025, cuando YPF inició el proceso para desprenderse del área Manantiales Behr, en el marco de una reconfiguración de su portafolio. Inicialmente, se firmo un preacuerdo para transferir el activo al grupo Rovella, aunque posteriormente se redefinió la operación porque el comprador no pudo asgurarse financiación para afrontar los pagos, y la titularidad pasó a una unión transitoria encabezada por Pecom y Santa Margarita, que en la licitación había quedado como segunda oferta de preferencia.
Este proceso estuvo acompañado por la intervención del gobierno provincial y del sindicato liderado por Jorge Ávila -actual diputado nacional-, quienes en su momento exigieron garantías de reactivación. Incluso, el gobernador Ignacio Torres llegó a plantear la posibilidad de revertir la concesión y que el yacimiento pasara al estado provincial si no se cumplían las condiciones mínimas de inversión.
Ahora, con el traspaso consumado y en medio de la tensión creciente entre los petroleros y la conciliación obligatoria, el mandatario subió el tono nuevamente frente a las operadoras y anticipó que esta semana mantendrá una reunión con Pecom para exigir definiciones.
“Con unbarril por encima de los 100 dólares, las operadoras tienen que invertir más en la cuenca”, afirmó Torres en declaraciones a los medios chubutenses. Y agregó: “No podemos permitir que esta oportunidad se diluya. El planteo del sindicato es también el de la provincia”.
Críticas al plan de Pecom y preocupación por el empleo
Si bien las nuevas operadoras presentaron propuestas preliminares, el gremio sostiene que las mismas resultan insuficientes. A pesar de un anuncio que contemplaba una inversión significativa para distintos bloques de la región, no se incluyeron definiciones específicas para Manantiales Behr, lo que profundizó la desconfianza.
De hecho, el punto más conflictivo radica en el contenido del plan presentado por las empresas, y rechazado por el sindicato. Según el análisis gremial, la propuesta carece de un programa concreto de perforación y no garantiza la reactivación de equipos de torre, un elemento central para sostener la actividad en el yacimiento.
Además, el documento encendió alarmas por su impacto laboral. De acuerdo con lo expuesto por el sindicato, el esquema planteado implicaría recortes en servicios esenciales, incluyendo tareas de mantenimiento, operaciones especiales y funciones de producción, lo que podría derivar en la pérdida de puestos de trabajo.

Durante un plenario de delegados realizado a mediados de marzo, la conducción sindical evaluó este escenario y resolvió avanzar con medidas de presión. En ese ámbito, se extendió el estado de alerta a otras áreas operativas como El Trébol, Escalante, Cañadón Perdido y Campamento Central, todas vinculadas al entramado productivo regional.
El titular del gremio calificó la propuesta empresarial en términos duros y ratificó la decisión de defender tanto la reactivación plena del yacimiento como la preservación del empleo local, dos ejes que el sindicato considera inseparables.
Presión política y advertencias al sector
En paralelo a las acciones sindicales, el conflicto también se trasladó al plano político. Jorge Ávila, en su rol de diputado nacional cercano al gobernador Torres, cuestionó el proceso de cesión del área y reclamó en el Congreso definiciones urgentes sobre el futuro del yacimiento.
El gremio, además, solicitó formalmente al gobernador Torres que no autorice la transferencia definitiva del área hasta tanto no exista un compromiso claro de inversión y actividad. La advertencia apunta a evitar que se consolide un esquema operativo sin garantías para la producción ni para los trabajadores.
Las críticas también alcanzaron a la conducción de YPF, a quien responsabilizan por la situación actual tras la salida del área. Desde el sindicato reclaman que se restituyan los servicios que fueron desactivados durante el proceso de transición.
La conducción sindical dejó abierta la posibilidad de avanzar con medidas de acción directa si no hay una respuesta satisfactoria por parte de las empresas. En ese sentido, advirtieron que la falta de actividad en Manantiales Behr podría derivar en un conflicto de mayor escala, con impacto en toda la cuenca.




