Los recientes hallazgos informados por NGEx Minerals en su proyecto Lunahuasi han redefinido las expectativas de lo que la cordillera argentina puede ofrecer. Con leyes que superan el 31% de cobre equivalente en tramos significativos, Lunahuasi se consolida como el posible «sistema de alimentación» de uno de los distritos mineros más potentes del planeta, como lo es el Distrito Vicuña.
La noticia que sacudió los mercados internacionales se centra en los resultados de los pozos de perforación 50 a 54. En la minería de cobre contemporánea, una ley de mineral superior al 1% ya se considera atractiva para el desarrollo económico.
Sin embargo, lo hallado en Lunahuasi pertenece a otra categoría. El sondaje DPDH054 interceptó un tramo sobresaliente de 21,70 metros con 31,92% de cobre equivalente (CuEq), incluyendo valores de oro que alcanzaron los 25,21 g/t.
Estos números son, en términos geológicos, una anomalía de riqueza extrema. Indican la presencia de un sistema de alta sulfuración donde los fluidos mineralizantes han depositado metales de manera masiva.
Con tramos que superan el 31% de cobre equivalente, Lunahuasi redefine lo que es posible encontrar en la cordillera sanjuanina.
El pozo DPDH051 reforzó esta tesis al detectar un intervalo masivo de 327,40 metros con 3,74% CuEq, demostrando que la alta ley no es un evento aislado en una veta estrecha, sino que tiene una continuidad volumétrica que permite proyectar un yacimiento de escala mundial.
La arquitectura geológica del Distrito Vicuña
Para comprender la relevancia de Lunahuasi, es necesario ampliar el mapa hacia el Distrito Vicuña. Esta región, que atraviesa la frontera entre San Juan y la región chilena de Atacama, es el hogar de gigantes como Filo del Sol y Josemaría.
La teoría que manejan los geólogos de NGEx Minerals es que Lunahuasi podría ser el núcleo o el conducto principal por donde ascendieron los fluidos que mineralizaron gran parte de la zona.
Los trabajos actuales han permitido delimitar tres zonas críticas: Mars, Jupiter y Saturn. La interconexión entre estas estructuras sugiere una arquitectura geológica compleja y rica, que se mantiene abierta en varias direcciones y hacia la profundidad.
Cada pozo perforado añade una pieza al rompecabezas, confirmando que la mineralización de alta ley está distribuida a lo largo de todo el sistema y que el potencial de expansión es, hasta ahora, desconocido.

El éxito de esta campaña operativa no es solo una cuestión de suerte geológica, sino de una estrategia técnica refinada. La capacidad de interceptar zonas de mineralización masiva a partir de los 280 metros de profundidad sugiere que el depósito podría ser técnica y económicamente accesible en futuras etapas de desarrollo.
La combinación de cobre, oro y plata en leyes tan elevadas permite una flexibilidad económica inusual, donde el oro y la plata actúan como subproductos de altísimo valor que podrían reducir drásticamente los costos operativos proyectados (cash cost) una vez que el proyecto pase a fase de producción.
San Juan y el futuro de los metales críticos
En el contexto de 2026, donde la transición energética global demanda volúmenes de cobre sin precedentes, Lunahuasi se posiciona como una pieza geopolítica estratégica. La «fiebre del cobre« en San Juan ha dejado de ser una promesa para convertirse en una competencia por el desarrollo.
Resultados como los de NGEx Minerals validan la decisión de las operadoras globales de invertir bajo el marco del RIGI, buscando asegurar recursos en distritos que ofrecen no solo cantidad, sino una calidad mineralógica que optimiza el retorno de la inversión.

El descubrimiento de estas zonas de alta ley incrementa el atractivo de la frontera minera binacional. Mientras Argentina busca consolidarse como un polo de producción de metales críticos, Lunahuasi ofrece la prueba científica de que la Cordillera de los Andes aún guarda secretos de una magnitud comparable a los grandes depósitos históricos de Chile o Perú.
Lunahuasi es la llave para entender el Distrito Vicuña, funcionando como un sistema de alimentación de escala mundial.
Con los datos actuales, NGEx Minerals se prepara para las siguientes etapas de desarrollo. El objetivo inmediato es expandir los recursos conocidos hacia las zonas que aún no han sido perforadas y realizar estudios metalúrgicos más profundos para confirmar la recuperabilidad de estas leyes récord.
En definitiva, Lunahuasi ha dejado de ser un proyecto de exploración más en la carpeta de San Juan para convertirse en el nuevo estandarte de la minería de alta ley en Argentina. Los ojos de la industria global están puestos en los próximos pozos, esperando confirmar que estamos ante el nacimiento de la próxima gran mina de cobre del siglo XXI.





