Son claves para mejorar el servicio en una línea con máquinas que llevan más de una década de servicio intensivo. La compleja operación de descarga de las unidades, de 114 toneladas cada una, estuvo a cargo de Loginter.
En la Dársena E del Puerto de Buenos Aires se desplegó un operativo técnico de alta complejidad para descargar tres locomotoras de 114 toneladas cada una, recientemente arribadas al país para mejorar el servicio en el tren San Martín.
La postal no fue habitual para el movimiento cotidiano de la principal terminal del país. La tarea requirió una planificación milimétrica. Debido al peso y las dimensiones de cada unidad, la descarga se realizó bajo modalidad tándem: dos grúas operaron en simultáneo para izar cada locomotora y posicionarla en tierra con precisión.
El procedimiento, llevado adelante por la empresa logística Loginter, demandó coordinación entre operadores, señalistas y equipos de seguridad, en una secuencia que se extendió durante varias horas para garantizar condiciones óptimas de estabilidad y control, según informó la compañía en un comunicado.
La importancia de estas locomotoras no radica únicamente en sumar material rodante, sino en aliviar un parque tractivo, que acumula más de una década de servicio intensivo.
Además de las máquinas, se desembarcó cajonería con piezas y componentes asociados, lo que permitió completar la recepción del material rodante con su correspondiente soporte técnico.
Se trató de una operación integral que combinó movimiento de carga pesada de gran porte y gestión de equipamiento complementario.
«La participación (de Loginter) en este tipo de iniciativas contribuye al desarrollo del sistema ferroviario argentino, acompañando proyectos estratégicos que impactan directamente en la logística y la conectividad del país», celebró la operadora logística a cargo de la descarga.
Refuerzo clave para el exigido tren San Martín
Las tres unidades corresponden al modelo CRRC SDD7, fabricadas por CRRC Qishuyan, idénticas a las que actualmente circulan en el corredor. Su incorporación apunta a robustecer la oferta operativa de una línea que conecta la cabecera porteña con el noroeste del conurbano y que presenta altos niveles de demanda diaria.
La importancia de estas locomotoras no radica únicamente en sumar material rodante, sino en aliviar un parque tractivo que acumula más de una década de servicio intensivo.
Las 24 unidades asignadas al San Martín han superado el kilometraje previsto para su reparación general y aún no fueron sometidas a la intervención integral recomendada por el fabricante. En ese contexto, la llegada de nuevo equipamiento permite redistribuir esfuerzos, mejorar la disponibilidad y reducir riesgos asociados al desgaste.
El contrato para la adquisición había sido adjudicado en 2021, pero permanecía paralizado por falta de pagos.

Su reactivación se encuadra en la Emergencia Ferroviaria, que fue extendida por dos años el mes pasado. La medida había surgido en junio del año pasado, cuando dos formaciones del ramal colisionaron en Palermo y dejaron más de 90 personas heridas.
A partir de ese episodio, el Gobierno habilitó un esquema excepcional de financiamiento para atender déficits críticos en infraestructura y mantenimiento.
El rol de Loginter en cargas de gran porte
La operatoria estuvo a cargo de Loginter, firma especializada en movimientos de proyecto y cargas sobredimensionadas. La empresa coordinó tanto la descarga como la manipulación de los repuestos asociados, asegurando trazabilidad y resguardo del material.
Este tipo de intervenciones exige protocolos específicos en materia de seguridad, cálculo estructural y sincronización de equipos. La experiencia en maniobras de gran porte resulta determinante cuando se trata de piezas ferroviarias, donde cualquier desvío puede comprometer integridad técnica o generar demoras significativas en la cadena logística.

Desde el sector destacan que la participación de operadores con capacidad técnica comprobada es un eslabón central en la recuperación del sistema, especialmente en un contexto donde cada incorporación debe integrarse con rapidez a un esquema operativo exigente.
Repuestos y talleres: la otra cara de la inversión
La estrategia oficial no se limita a la llegada de locomotoras. En paralelo, se formalizó un acuerdo con CRRC SIFANG para la provisión de repuestos destinados a las líneas eléctricas Roca, Sarmiento y Mitre.
La operación, valuada en 130 millones de dólares, contempla bogies, sistemas de tracción, frenos y componentes eléctricos y neumáticos para más de 500 coches con mantenimientos atrasados.
Según datos oficiales, el 75% de los trenes eléctricos requiere intervenciones de carácter pesado por acumulación de kilometraje y desgaste no previsto en los contratos originales. Para atender esa situación, el volumen de piezas a importar se incrementará un 15%, alcanzando 2,6 millones de unidades.
La inversión incluye además la modernización de talleres estratégicos. Las instalaciones de Victoria, en la línea Mitre, y Tolosa, en la Roca, incorporarán equipamiento como puentes grúa y tornos verticales para ampliar su capacidad de intervención.
El plan prevé replicar estas mejoras en Villa Luro (Sarmiento) y Tapiales (Belgrano Sur), con el objetivo de descentralizar y agilizar los procesos de mantenimiento.
De cara a los próximos meses también se proyecta la llegada de 150 coches de pasajeros —incluidas 50 triplas diésel— para reemplazar material obsoleto en cinco líneas urbanas. En paralelo, avanza la contratación para someter a reparación integral las 24 locomotoras actuales del San Martín, una medida clave para estabilizar la frecuencia y sostener la expansión futura del servicio.






