Con ampliaciones productivas, esquemas fiscales específicos y acuerdos con el sector privado, la provincia busca consolidar su rol en la minería argentina y resolver los cuellos de botella que históricamente condicionaron el desarrollo en la Puna.
Catamarca avanza en una etapa de reorganización profunda de su actividad minera, con metas de corto plazo que combinan volumen, diversificación y reactivación de proyectos de gran escala.
El objetivo más inmediato es ambicioso: multiplicar por tres las ventas externas de litio durante 2026 y volver a poner en marcha la producción de cobre, un metal clave que supo tener a la jurisdicción entre los polos extractivos más relevantes del país, según informó el ministro de Minería provincial, Marcelo Murúa.
La producción total de la provincia podría ubicarse en torno a las 70.000 toneladas anuales de LCE, una cifra que contrasta con la registrada apenas un año y medio atrás y que explica la expectativa oficial de un fuerte salto exportador.
El crecimiento proyectado de las exportaciones se apoya, fundamentalmente, en la expansión de los emprendimientos de litio ubicados en la Puna. Allí se concentran las principales inversiones en curso y las ampliaciones de capacidad que permitirán modificar de manera sustancial la escala productiva provincial.
Entre los proyectos más avanzados se encuentra Tres Quebradas, operado por Zijin, que incorporará alrededor de 20.000 toneladas anuales de carbonato de litio.
A esto se suma el histórico yacimiento Fénix, actualmente en manos de Arcadium, que prevé agregar entre 30.000 y 35.000 toneladas una vez concluidas sus etapas de ampliación.
Con estos volúmenes adicionales, la producción total de la provincia podría ubicarse en torno a las 70.000 toneladas anuales de LCE, una cifra que contrasta con la registrada apenas un año y medio atrás y que explica la expectativa oficial de un fuerte salto exportador.
RIGI, regalías y el impacto económico real
Otro de los ejes abordados por el ministro fue el rol del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El proyecto de Galán Lithium ya obtuvo la aprobación para ingresar al esquema, mientras que iniciativas de mayor escala como MARA, impulsada por Glencore y Río Tinto, además de Fénix y Sal de Vida, presentaron formalmente su solicitud. A este grupo podrían sumarse próximamente compañías como Zijin y Posco.
Sin embargo, es necesario abordar problemas estructurales, en particular los vinculados a la logística y la infraestructura en zonas remotas.
La distancia a los puertos, la disponibilidad energética y el estado de los caminos siguen siendo factores determinantes para la competitividad de los proyectos.

En materia de ingresos públicos, la provincia aplica un sistema de liquidación de regalías que toma como referencia el mayor valor entre el precio internacional y el valor declarado en la facturación. Este mecanismo permite amortiguar parcialmente los efectos de la volatilidad del mercado del litio.
No obstante, el impacto económico más significativo de la minería no se observa en la recaudación directa, sino en el empleo y en el entramado de proveedores locales.
Actualmente, la actividad explica cerca del 25% del empleo privado registrado, con efectos multiplicadores en salarios, servicios y contrataciones.
Infraestructura, litio, energía y la vuelta del cobre
La paralización de la obra pública nacional obligó a la provincia a buscar alternativas para sostener inversiones estratégicas, especialmente en la Puna.
En ese contexto, se profundizaron los esquemas de articulación con el sector privado para avanzar en obras viales clave, como el corredor que conecta Antofagasta de la Sierra con San Antonio de los Cobres, fundamental para el transporte de insumos y producción.
También se destacan los proyectos energéticos desarrollados a partir de alianzas entre empresas como Central Puerto e YPF Luz.
Estas iniciativas buscan garantizar el abastecimiento eléctrico tanto para los emprendimientos mineros como para las comunidades locales, un aspecto crítico en regiones de baja densidad poblacional y alta demanda industrial.
En paralelo al litio, el cobre vuelve a ocupar un lugar central en la agenda. El complejo Alumbrera retomará la producción mediante el procesamiento de remanentes de mineral, lo que permitirá reactivar instalaciones existentes y sentar las bases para el desarrollo del proyecto integrado MARA (Agua Rica–Alumbrera).
La infraestructura se encuentra en condiciones operativas, lo que facilitaría una transición directa hacia el nuevo emprendimiento sin partir desde cero.





