Los indicadores técnicos del ente regulador muestran fuertes diferencias en frecuencia y duración de las interrupciones en el AMBA, tras un nuevo apagón masivo que expuso las debilidades del sistema eléctrico.
El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) es una región que concentra cerca del 50% del consumo total de energía del país y que, por lo tanto, opera con márgenes cada vez más ajustados frente a picos de demanda y fallas técnicas.
Un informe reciente del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) aportó datos que permiten dimensionar las diferencias entre las dos concesionarias que operan en el AMBA.
Entre septiembre de 2024 y febrero de 2025, Edesur alcanzó una media de 4,12 cortes por usuario en el mismo período, superando ampliamente el parámetro de referencia.
Para evaluar la calidad del servicio, el ENRE utiliza parámetros de referencia internacional que miden tanto la frecuencia como la duración de los cortes de suministro.
Estos indicadores —conocidos como SAIFI y SAIDI— se aplican bajo los lineamientos definidos por la Revisión Tarifaria Integral de 2017 y ratificados en la Revisión Quinquenal Tarifaria de 2025.
Según el relevamiento correspondiente al semestre comprendido entre septiembre de 2024 y febrero de 2025, Edenor registró en promedio 1,39 interrupciones por usuario, un nivel claramente inferior al umbral máximo establecido por el regulador.
En contraste, Edesur alcanzó una media de 4,12 cortes por usuario en el mismo período, superando ampliamente el parámetro de referencia.
La brecha también se profundiza al analizar la duración de las interrupciones. Mientras que Edenor acumuló un promedio de 3,58 horas sin servicio por usuario, Edesur llegó a 7,37 horas, casi el doble del objetivo técnico fijado por el ENRE.
Este indicador está estrechamente vinculado a la capacidad de gestión operativa y a la rapidez en la reposición del suministro, dos aspectos clave para un sistema de alta densidad urbana.
Multas millonarias y compensaciones a usuarios
Las diferencias en desempeño se reflejaron de manera directa en el régimen de sanciones. Por incumplimientos vinculados a la frecuencia y duración de los cortes, Edenor recibió penalidades por algo más de 950 millones de pesos, lo que se tradujo en bonificaciones promedio relativamente acotadas para los usuarios afectados.

En el caso de Edesur, en cambio, el monto de las sanciones superó los 20.400 millones de pesos y alcanzó a más de 660.000 clientes, con compensaciones individuales sensiblemente más elevadas. La magnitud de estas cifras da cuenta de un nivel de deterioro que el regulador considera estructural y no meramente circunstancial.
Desempeño territorial y fallas en media tensión
El análisis desagregado por partidos bonaerenses y comunas porteñas aporta otra capa de complejidad.
Edenor logró cumplir con los estándares de frecuencia de cortes en toda su área de concesión, aunque presentó desvíos en la duración de las interrupciones en distritos como Escobar, San Fernando y Tigre.
La situación de Edesur es más homogénea y, a la vez, más crítica: incumplió ambos indicadores en la totalidad de su zona de servicio.
Los mayores problemas se concentraron en alimentadores de media tensión, especialmente en la Comuna 7 de la Ciudad de Buenos Aires y en partidos del sur del conurbano como Lomas de Zamora, San Vicente y Almirante Brown. Solo por este concepto, las multas aplicadas superaron los 33.600 millones de pesos.
Calidad técnica y comercial bajo la lupa
Además de los cortes, el ENRE evalúa la calidad del producto técnico, es decir, el cumplimiento de los niveles de tensión y la ausencia de perturbaciones en la red.
En el semestre analizado, el 7,2% de las mediciones de Edenor resultaron penalizadas, frente a un 12,4% en el caso de Edesur. Las sanciones asociadas a este rubro volvieron a mostrar una diferencia marcada a favor de la primera.
A esto se suman las penalidades por fallas en la calidad comercial, que incluyen errores de facturación, demoras en conexiones, suspensiones indebidas y deficiencias en la atención al usuario.
Aquí también Edesur concentró la mayor parte de las multas, con un monto que triplicó ampliamente al de su par.
El acumulado de sanciones por todos los parámetros de medición durante el último año superó los 63.000 millones de pesos, de los cuales más del 90% correspondieron a Edesur, controlada por el grupo italiano Enel.
Para el regulador, estos números reflejan un problema que excede la coyuntura de un verano exigente y remite a déficits persistentes de inversión, mantenimiento y planificación.





