El director de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación resaltó la calidad técnica de la licitación, mientras DEME y Jan de Nul se sumaron al debate público.
La licitación de la Vía Navegable Troncal o Hidrovía sumó en las últimas horas tensión entre los principales protagonistas de la competencia por quedarse con la nueva concesión. Las empresas oferentes pisaron el acelerador: Jan de Nul realizó una presentación sobre lo que considera errores insalvables de la presentación de DEME, mientras surgió la versión del interés de empresas estadounidenses –que no están incorporadas en las distintas ofertas- de sumarse al proceso, presuntamente asociadas a DEME.
Por su parte, el Director Ejecutivo de la ANPYN resaltó la importancia de la licitación para el país. “Hay que licitar la Hidrovía. Está el contrato vencido y si llegara el peronismo nuevamente, sería difícil que vuelva al sector privado”, aseguró Iñaki Arreseygor en declaraciones a La Nación, marcando el interés que comparten los privados por comenzar con las obras.
“Estamos pidiendo la apertura de canales, ensanches, profundizaciones y mantenimientos que van a tener un costo. No es poca plata. Hoy estás sacando los barcos con un 70% de la carga, aproximadamente. Van a poder salir con la carga completa. Por lo menos los Panamax, que se usan ahora”, señaló.
El funcionario también se manifestó sobre los distintos cuestionamientos recibidos, desde la cantidad de empresas que se presentaron a la licitación hasta el requisito de contar con dragas propias para las tareas, incluyendo también la referencia a la duración del contrato.
Hay que licitar la Hidrovía. Está el contrato vencido y si llegara el peronismo nuevamente, sería difícil que vuelva al sector privado
Uno de los ítems que generó polémica en la licitación de 2025, y se reiteró en esta, fue la exigencia de contar con dragas propias a las empresas oferentes. Al respecto, Arreseygor sostuvo que el requisito es necesario para garantizar la capacidad operativa del próximo concesionario.
“Esto es una licitación al riesgo empresario sin aval del Estado. Sin embargo, si el operador te “choca” el contrato, o la empresa no puede cumplir, el Estado tiene que intervenir. Estamos hablando de la infraestructura más crítica que tiene el país y parte de la región”, explicó.
“Al río hay que dragarlo todos los días o no salen los barcos. Se trata de que el privado no asuma riesgos extraordinarios, como alquilar equipos que quizás luego no estén disponibles, obsesionado con la posible rentabilidad del proyecto”, sostuvo.

También explicó por qué se decidió establecer una tarifa mínima: “Fue una sugerencia de Naciones Unidas. Les preocupaba que alguien hiciera una oferta temeraria debajo de los costos, que en definitiva redundara en que el contrato se cayera”.
“Por otro lado, hay una cláusula de revisión de tarifas, por lo que, si el tráfico aumenta, la tarifa debería bajar”, explicó.
Respecto de la decisión de establecer un contrato por 25 años, aseguró que “los informes que tenemos de Naciones Unidas señalan que no se recupera la inversión que nosotros estamos pidiendo para esta obra puntual en menos tiempo. Implicaría una suba de tarifa mucho mayor”.
Por último, reiteró el rechazo a una concesión dividida en varios tramos, como se impulsaba desde un sector político: “Nosotros no quisimos hacer una división porque teníamos miedo a una cartelización. Si vos le garantizabas una zona a cada empresa, podían ponerse todos de acuerdo y cobrar lo que quisieran”.
Jan de Nul pidió descalificar la oferta de DEME por la Hidrovía
A días de conocerse el resultado de la primera evaluación de las ofertas (el “sobre1”) con antecedentes de experiencia y capacidad financiera de las empresas, las firmas empezaron a mover sus propias fichas.
En el caso de Jan de Nul, lo hizo con una presentación formal a la ANPYN señalando los errores legales de la presentación de su competidora, DEME, y pidiendo que sea descalificada.
La firma que actualmente gestiona el dragado de la Hidrovía enumeró las falencias jurídicas de DEME, entre las que señaló:
- La invalidez de la garantía de mantenimiento de oferta de DEME NV. Según su presentación, la misma debe ser presentada sin condiciones, mientras que la oferta de DEME establece que “ante la imposibilidad de acceder al Mercado Único y Libre de Cambios o de adquirir dólares estadounidenses, el garante podrá liberarse de su obligación mediante la entrega de pesos”.
- “Falsedad en la declaración jurada por contradecir los certificados presentados”: asegura que los certificados de sus dragas no están actualizados, y que una de las máquinas presentadas no cumple la capacidad necesaria para ser habilitada.
- Volúmenes totales declarados en forma contradictoria con los certificados presentados: destaca que en algunas de las experiencias citadas por DEME no se adjuntaron los contratos, y que las tareas se hicieron junto con otras empresas (como Jan de Nul), por lo que no se le deben acreditar la totalidad de los volúmenes dragados.
- Falta de declaraciones juradas sobre volúmenes mensuales dragados.
¿Interés de Estados Unidos en la Hidrovía?
Según trascendidos periodísticos, la empresa DEME buscaría incorporar capitales estadounidenses a su respaldo financiero, si resultara ganadora de la compulsa.

Sin embargo, Dinamicarg pudo comprobar que la firma no se presentó asociada a ninguna otra firma en su oferta, según lo planteado en el Sobre 1 de la licitación.
Posteriormente, los sobres 2 y 3 analizarán las propuestas técnicas y económicas (tarifas) de las ofertas, no así los aspectos societarios, que se definen en el sobre 1.
Si bien se especuló con que alguna empresa de dragado de Estados Unidos podía competir en la licitación, eso no ocurrió. Ahora, trascendió en diversos medios que DEME estaría en conversaciones con firmas de ese país para sumarlos a su pool de respaldos técnicos y financieros, aunque no podría presentarlos a la evaluación técnica ya en marcha.
Con el proceso de evaluaciones en marcha, las empresas despliegan sus estrategias y aguardan las definiciones de las autoridades. En juego, nada menos que la Hidrovía y el contrato por 25 años.





