Se impuso a otros dos oferentes de la licitación en la definición preliminar y de no surgir objeciones, será la operadora del servicio de colectivos eléctricos. En paralelo, el Gobierno porteño acelera obras y define más recorridos y plazos para la puesta en marcha.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio un paso clave en la licitación del Trambús con la preadjudicación de la operación de la línea T1 al Grupo DOTA. Según el acta oficial, la empresa Transportes Lope de Vega —subsidiaria del holding y actual operadora de varias líneas urbanas— fue la mejor posicionada en la compulsa.
La firma, que ya se había asegurado la provisión de los coches, logró ahroa imponerse frente a otros dos compañías que competían por el contrato: La Central de Vicente López SAC, vinculada al Grupo Zbikoski, y Libertador San Martín SAT, perteneciente al Grupo Metropol.
La línea T1 unirá Aeroparque con el Centro de Trasbordo Sáenz, en Pompeya, atravesando barrios estratégicos como Palermo, Villa Crespo, Caballito, Almagro y Parque Patricios.
De no surgir objeciones, la adjudicación formal quedaría confirmada en las próximas semanas por el Ejecutivo porteño.
El resultado no sorprendió en el sector. DOTA partía como favorita debido a su fuerte presencia en el sistema de transporte del AMBA, donde concentra una amplia red de líneas bajo distintas estructuras societarias. Su peso operativo y capacidad logística fueron factores determinantes en el proceso.
Integración vertical y provisión de flota
Uno de los elementos que reforzó la posición del grupo fue su participación en la provisión de las unidades destinadas al servicio. A través del concesionario Megacar —ligado a su estructura—, la empresa ya había intervenido en la incorporación de los vehículos que serán utilizados en la T1.
Las unidades cuentan con chasis de Agrale, cuya representación local también está asociada al grupo, y carrocerías producidas por Todobus, otra firma bajo su órbita. Este esquema evidencia un alto grado de integración vertical en la cadena de valor.
A diferencia del modelo tradicional del autotransporte urbano, en este caso los vehículos no pertenecen al operador. Las unidades son propiedad del Gobierno porteño, a través de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE), lo que introduce un cambio relevante en la estructura del sistema.
Incluso, parte de esta flota fue utilizada en pruebas piloto en corredores existentes, como el tramo entre Liniers y Aeroparque de la línea 34, con el objetivo de evaluar su desempeño operativo en condiciones reales.
La puesta en marcha del primer Trambús
Mientras se define la adjudicación, la Ciudad avanza con distintas intervenciones necesarias para el inicio del servicio.

Entre ellas, se destaca la preadjudicación de los llamados “paradores icónicos”, estaciones que incorporarán paradas adicionales como puntos de carga para vehículos eléctricos y espacios para bicicletas.
La obra fue asignada a Bencen Construcciones, una firma con actividad reciente en proyectos vinculados al subte, incluyendo trabajos en estaciones de las líneas B y D. Su desembarco en la Ciudad se dio en paralelo a la actual gestión.
En simultáneo, se desarrollan trabajos de repavimentación en corredores clave por donde circularán las unidades eléctricas. Avenidas como La Plata, Rivadavia, Acoyte y José María Moreno forman parte del paquete de obras, que en algunos casos generaron impactos temporales en la operación del subte.
Recorridos, conexión y dudas estructurales
La línea T1 unirá Aeroparque con el Centro de Trasbordo Sáenz, en Pompeya, atravesando barrios estratégicos como Palermo, Villa Crespo, Caballito, Almagro y Parque Patricios. Su trazado permitirá la conexión con múltiples líneas de subte y ferrocarril, consolidando su rol como eje transversal dentro de la red.
El recorrido presenta similitudes con el proyecto original de la línea I de subte, que finalmente fue descartado. En este contexto, el Trambús aparece como una alternativa de menor costo para cubrir ese corredor.
A futuro, también está prevista la línea T2, que ampliará la cobertura hacia el norte y oeste de la Ciudad, conectando Belgrano con Pompeya y articulando con distintas estaciones ferroviarias y de subte.
Sin embargo, el proyecto no está exento de cuestionamientos. Más allá de su denominación comercial —que sugiere una cercanía conceptual con el tranvía—, se trata de un sistema de autotransporte de superficie.
Además, persisten interrogantes sobre la falta de definiciones en torno a la futura estación Sáenz de la línea H, una obra considerada clave para la integración del sistema que aún no registra avances concretos.







