Un informe del IERAL, de la Fundación Mediterránea, indica que en 2025 mostró impactos muy distintos, con mayor traducción económica en Neuquén y efectos más acotados sobre empleo, ingresos y consumo en los distritos mineros.
El fuerte incremento de las exportaciones registrado en 2025 no se reflejó de manera uniforme en la economía argentina. Lejos de generar un impulso homogéneo, el salto exportador expuso diferencias marcadas entre regiones y actividades productivas.
Mientras Neuquén consiguió capitalizar el crecimiento asociado a Vaca Muerta, en varias provincias mineras el aumento de las ventas al exterior no derivó en mejoras significativas sobre el nivel de actividad interna.
Así lo plantea un informe del IERAL, de la Fundación Mediterránea, que analiza la evolución económica posterior a la pandemia y encuentra trayectorias claramente divergentes.
El estudio identifica un patrón consistente: desde 2021, Neuquén exhibe un crecimiento sostenido del empleo privado formal y de la masa salarial real, con registros que superan de manera holgada el promedio nacional.
Más allá de que intervienen múltiples factores, el estudio identifica un patrón consistente: desde 2021, Neuquén exhibe un crecimiento sostenido del empleo privado formal y de la masa salarial real, con registros que superan de manera holgada el promedio nacional.
Empleo e ingresos: trayectorias opuestas
El desempeño neuquino contrasta con lo observado en provincias con fuerte presencia minera, como Santa Cruz, Salta, San Juan y Jujuy.
En esos distritos, el empleo privado formal muestra estancamiento o retrocesos, mientras que la masa salarial no logra avances relevantes en términos reales, aun en un contexto de mayores exportaciones.
El informe recuerda que la minería en Argentina tiene un peso acotado en términos laborales. De acuerdo con datos del Banco Mundial, el sector genera alrededor de 40.000 puestos de trabajo directos en todo el país.
En economías con una industria minera más desarrollada, como Chile o Perú, esa cifra supera los 250.000 empleos, lo que da cuenta de una escala y un grado de integración muy diferentes.
Exportaciones, consumo y actividad local
Las disparidades también se reflejan en los indicadores de consumo. Según el relevamiento del IERAL, las ventas en supermercados, el patentamiento de vehículos y la actividad en centros comerciales evolucionaron de manera más favorable en Neuquén y, en general, en el conjunto de la Patagonia.
En cambio, en las provincias mineras del norte y del oeste del país, el consumo muestra desempeños más débiles. Si bien se observan mejoras puntuales, no aparece una recuperación sostenida que acompañe el crecimiento de las exportaciones y se traduzca en un mayor dinamismo del mercado interno.

Una tendencia similar se verifica en la recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos. Neuquén vuelve a destacarse con un incremento real significativo, en línea con la expansión de la actividad económica.
En Salta, la mejora es más moderada, mientras que en San Juan, Santa Cruz y Jujuy la recaudación exhibe una dinámica más acotada e incluso estancada en los últimos años.
Las claves detrás de las brechas
El estudio, elaborado por el economista Jorge Day, identifica tres factores principales para explicar estas diferencias regionales.
El primero es el grado de inserción externa. San Juan y Neuquén se destacan como provincias relativamente más exportadoras: en el caso sanjuanino, las ventas externas representan cerca del 25% de su producto geográfico bruto, mientras que en Neuquén rondan el 16%.
En el resto de las provincias mineras, esa relación es sensiblemente menor, lo que limita el impacto macroeconómico del crecimiento exportador sobre el conjunto de la economía local.
Cuando las exportaciones tienen un peso reducido en el producto, su expansión tiende a generar efectos más acotados.
El segundo factor es la intensidad del salto productivo. En los últimos ocho años, la extracción de petróleo en Neuquén se multiplicó varias veces, con un crecimiento cercano al 400%.
En contraste, en las provincias mineras el aumento de las exportaciones fue considerablemente menor y, en general, no superó el 70%.

Esta asimetría ayuda a explicar por qué el dinamismo externo se tradujo en derrames más visibles en algunos territorios y no en otros.
Encadenamientos productivos y efectos indirectos
El tercer elemento señalado por el IERAL tiene que ver con la capacidad de cada actividad para generar encadenamientos productivos y efectos indirectos sobre la economía local.
El desarrollo del petróleo no convencional suele activar una red amplia de servicios e insumos, que incluye perforación, fractura hidráulica, transporte, metalmecánica y obras de infraestructura, además de impulsar la demanda a través del empleo y los ingresos.
La minería metalífera, en cambio, presenta encadenamientos más limitados y una mayor dependencia de proveedores externos.
Esto da lugar a un esquema más cercano al de una economía de enclave: altos niveles de exportación, pero impactos relativamente moderados sobre el empleo, el consumo y la diversificación productiva.
El informe también advierte sobre el contexto internacional. Aunque varios minerales atraviesan un escenario de precios favorable, el valor del petróleo muestra una tendencia más débil, lo que podría moderar el ritmo de expansión de la actividad petrolera en los próximos años.



