El nuevo marco normativo las habilitó y ya hay señales de que su incorporación empieza a acelerarse. Funcionales para zonas alejadas y sin suministro fijo, los estacioneros advierten que en zonas urbanas generan «competencia desleal».

El nuevo marco económico introducido por la liberalización del sector de combustibles produjo un cambio relevante en un segmento de desarrollo marginal: estaciones de servicio móviles y los tanques aéreos. Lo cierto es que la flexibilización de requisitos administrativos y técnicos permitió el ingreso al sistema de formatos alternativos de expendio, un fenomeno que ya empieza a acelerarse.

A fines del año pasado, el gobierno habilitó su uso argumentando que su aporte es clave en zonas de baja densidad poblacional, localidades alejadas y áreas con demanda estacional.

A partir de esta modificación regulatoria, las estaciones móviles dejaron de ser una solución puntual para convertirse en una opción concreta dentro del esquema de comercialización.

Su menor complejidad constructiva y la rapidez de instalación frente a las estaciones tradicionales ampliaron el interés por estos dispositivos, que ahora cuentan con un encuadre legal definido y reglas operativas claras para su funcionamiento.

Crece el interés por las estaciones de servicio móviles

De acuerdo a Surtidores, que sigue la actualidad del sector, el impacto de este cambio comenzó a reflejarse en el mercado proveedor de infraestructura. Desde Bertotto Boglione, uno de los fabricantes, señalaron que el interés se sostuvo en el tiempo tras la habilitación del primer módulo bajo el nuevo régimen.

Desde la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina advirtieron que estos dispositivos generan una competencia desigual.

“Desde la apertura del módulo de YPF en Pinamar hemos tenido un constante nivel de requerimientos. Obviamente no es un producto masivo, pero todas las semanas ingresan consultas sobre el tema”, afirmó el gerente comercial de la firma, Pablo Capuano.

Ese interés inicial empezó a traducirse en operaciones concretas. Para el primer semestre del año, la empresa confirmó la fabricación de cuatro unidades, a las que se suman presupuestos en evaluación que aún no cerraron, pero que podrían convertirse en nuevos pedidos. El dato adquiere relevancia al compararlo con el año anterior, cuando solo se produjeron dos estaciones móviles en todo 2025.

Una de las unidades fabricadas el año pasado fue instalada en noviembre en Lago Posadas, Santa Cruz, mientras que la otra correspondió al módulo montado por YPF en Pinamar. “El hecho de tener en febrero ya cuatro confirmadas para el primer semestre es mucho”, remarcó Capuano, al poner en contexto la evolución reciente del segmento.

La nueva regulación y los cuestionamientos

El marco legal que respalda esta expansión quedó definido a partir de la Resolución 504/2025 de la Secretaría de Energía, que incorporó formalmente a las estaciones de servicio móviles al registro de bocas de expendio.

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Crece el interés por estaciones móviles tras el nuevo esquema regulatorio.

La norma estableció exigentes estándares técnicos y de seguridad, con requisitos basados en referencias internacionales como NFPA 385 y UL-2085, además de auditorías externas obligatorias y seguros vigentes para cada unidad.

El régimen también contempla un esquema de control y sanciones. En caso de incumplimientos, prevé multas equivalentes a hasta 160.000 litros de nafta súper y la inhabilitación inmediata de las instalaciones que no respeten las condiciones de seguridad o las auditorías requeridas. El objetivo oficial es garantizar una operatoria segura, transparente y alineada con la expansión territorial del abastecimiento.

Sin embargo, el avance de este formato no estuvo exento de cuestionamientos. La instalación de estaciones móviles en zonas urbanas con alta cobertura reactivó críticas por parte de operadores tradicionales.

Desde la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina advirtieron que, en distritos con redes consolidadas, estos dispositivos generan una competencia desigual. “Debería destinarse a zonas donde no existe cobertura, no a ciudades donde hay múltiples bocas de expendio que trabajan todo el año”, señalaron.

Las objeciones también incluyen aspectos operativos y de seguridad vial, además de la flexibilidad estacional que caracteriza a estas unidades. Según la entidad, la posibilidad de trasladar las estaciones móviles siguiendo los picos de consumo coloca en desventaja a quienes sostienen estructuras permanentes y empleo estable durante todo el año.

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