El GCBA aprobó el rediseño tras impugnaciones de vecinos, empresas y una comuna. El servicio qie deja de existir se transforma en un nuevo ramal del 106. .
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio luz verde a la reorganización de los recorridos de las líneas de colectivos 99 y 106, un proceso iniciado a fines del año pasado que finalmente fue aprobado con ajustes sobre la propuesta original.
La decisión quedó plasmada tras el cierre del expediente administrativo y contempla cambios puntuales en las trazas, a partir de observaciones surgidas durante la instancia participativa prevista por la normativa vigente. El procedimiento incluyó la realización de un foro de participación ciudadana que registró un nivel inusual de intervenciones críticas.
La línea 99 dejará de funcionar como servicio independiente.
Según consta en las actuaciones, se presentaron trece objeciones formales, entre ellas aportes de vecinos, impugnaciones de empresas de transporte que operan recorridos parcialmente superpuestos y una presentación institucional de la Comuna 7, todas con cuestionamientos específicos sobre los impactos de las modificaciones planteadas.
Frente a ese escenario, la Secretaría de Transporte porteña resolvió avanzar con la fusión, pero introduciendo correcciones. En los fundamentos de la aprobación se señala que “corresponde receptar parcialmente las observaciones efectuadas, a fin de garantizar la adecuada prestación del servicio y minimizar afectaciones sobre la movilidad existente”, dejando constancia de que no se trató de una validación automática del esquema inicial.
Los cambios
En el caso del recorrido principal de la línea 106, identificado como ramal A, se decidió conservar el trazado actual entre Retiro y Liniers por las avenidas Santa Fe y Rodríguez Peña. De ese modo, quedó descartada la rectificación que preveía su desvío por Leandro N. Alem y Córdoba, una alternativa que había motivado objeciones de operadores de otras líneas que circulan por ese corredor.
Para el sentido inverso, la autoridad de aplicación aprobó un esquema similar al vigente, aunque con ajustes menores. La vuelta se realizará por Paraguay, Callao y Santa Fe, en lugar del trayecto actual por Ayacucho. Esta modificación fue considerada compatible con la operación existente y no generó observaciones adicionales en la resolución final.
La línea 99, en tanto, dejará de funcionar como servicio independiente y pasará a integrarse como ramal B de la 106. Mantendrá su punto de partida en la zona de Córdoba y Madero, pero extenderá su recorrido hasta Liniers, donde compartirá cabecera con el ramal principal. Este cambio consolida la fusión operativa y redefine la identificación del servicio dentro del sistema.

Uno de los puntos revisados respecto de la propuesta original fue el mantenimiento del paso por la avenida Avellaneda en sentido hacia el centro, una solicitud formulada por la Comuna 7.
Al aceptar esa observación, el GCBA aclaró que se trata de una traza que “presenta problemas de baja velocidad comercial”, por lo que anticipó la realización de “estudios complementarios de tránsito” para evaluar medidas que mejoren el desempeño del servicio.
Otras modificaciones proyectadas sí fueron ratificadas en su totalidad. Entre ellas, el abandono de la circulación por la calle Viamonte, entre Uruguay y el Bajo, para trasladar el recorrido a la avenida Corrientes. La resolución justifica este cambio en el marco de la reconversión de Viamonte en una “calle de convivencia”, la cual, según el texto oficial, “será intransitable” para el transporte colectivo.
De acuerdo con lo informado por la Secretaría de Transporte, la implementación efectiva de los nuevos recorridos se concretará en las próximas semanas, una vez cumplidos los plazos administrativos y operativos. Con la puesta en marcha de este esquema, la línea 99 se convertirá en la sexta línea de colectivos eliminada en poco más de dos años dentro del ámbito de la Ciudad.
La lista de servicios discontinuados o absorbidos en ese período incluye a las líneas 5, 6, 23, 75 y 90, mediante distintos mecanismos de fusión o eliminación. Un rasgo que surge del repaso histórico es que varias de ellas, entre las que se cuentan la 5, la 23, la 75 y la propia 99, tienen origen en antiguos recorridos tranviarios.





