Hubo dos ofertas privadas en la licitación, que entra en una etapa crucial de evaluación de propuestas. Plazo acotado para el debut de un mecanismo con menor intervención estatal.
La licitación para importar GNL, impulsada por Energía Argentina S.A. (Enarsa) con el fin de garantizar el abastecimiento de gas durante el invierno, sumó un nuevo capítulo con la presentación de dos ofertas técnicas. El proceso definirá qué empresa quedará a cargo de la importación de Gas Natural Licuado (GNL) y su posterior comercialización en el mercado interno como gas regasificado.
Se trata de una experiencia inédita en el país, ya que por primera vez se implementa un esquema en el que el sector privado asume la gestión de las compras. La iniciativa se alinea con la estrategia oficial de reducir la intervención estatal en la intermediación comercial y avanzar hacia un modelo con mayor competencia.
El escenario global agrega presión sobre la planificación energética local. La guerra en Medio Oriente y las tensiones geopolíticas continúan alterando el comercio internacional de GNL, con impacto directo en precios y logística.
El cronograma es ajustado: la apertura de las propuestas económicas está prevista para el 13 de abril, mientras que la adjudicación se concretaría el 21.
Los plazos reflejan la urgencia de asegurar el suministro en un período crítico, cuando el consumo residencial e industrial aumenta de manera significativa por las bajas temperaturas.
Un mercado internacional atravesado por la incertidumbre
El escenario global agrega presión sobre la planificación energética local. La guerra en Medio Oriente y las tensiones geopolíticas continúan alterando el comercio internacional de GNL, con impacto directo en precios y logística.
Uno de los principales focos de preocupación es la seguridad de las rutas marítimas. El Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del GNL mundial, se mantiene como un punto sensible ante posibles interrupciones. Este contexto obliga a los países importadores a rediseñar estrategias y buscar alternativas que reduzcan riesgos.
En paralelo, el costo del abastecimiento invernal ya muestra señales de incremento. Durante 2025, Enarsa destinó alrededor de u$s700 millones para la compra de 27 cargamentos, utilizados principalmente en generación eléctrica y, en menor medida, para cubrir la demanda prioritaria.
Para este año, las proyecciones son más exigentes: el gasto podría alcanzar los u$s1.200 millones, dependiendo de la severidad del invierno. A esto se suma el aumento del precio internacional del GNL, que ya ronda los u$s21 por millón de BTU, muy por encima del promedio registrado el año pasado.
Precios en alza y presión sobre el sistema energético
Dentro del sector energético crece la preocupación por la evolución de los precios. Estimaciones privadas ubican el costo de importación en torno a los u$s25 por MBTU, lo que implicaría un salto considerable respecto de los valores previstos inicialmente.

Este incremento podría trasladarse al mercado interno, encareciendo el costo del gas para usuarios residenciales, comerciales e industriales. La incorporación de GNL importado durante los picos de consumo suele impactar en la estructura tarifaria, especialmente en contextos de alta volatilidad internacional.
El desafío estructural del sistema argentino vuelve a quedar expuesto. A pesar del crecimiento de la producción en Vaca Muerta, el país todavía no logra cubrir completamente la demanda en invierno.
Las limitaciones en infraestructura y transporte impiden evacuar todo el gas disponible, lo que obliga a recurrir a importaciones en momentos críticos.
GNL: competencia global y oportunidades en juego
Mientras Argentina enfrenta estas tensiones, el mercado internacional del GNL avanza a un ritmo acelerado. Estados Unidos continúa consolidando su posición como principal exportador y recientemente aprobó financiamiento por más de u$s2.000 millones para respaldar envíos hacia Egipto, reforzando su presencia en mercados estratégicos.
Al mismo tiempo, Qatar y otros grandes productores impulsan nuevos proyectos que podrían ampliar la oferta global en los próximos años. Este escenario-hoy atravezado por la guerra en Irán- abre una ventana de oportunidad limitada para países emergentes que buscan posicionarse en el negocio del gas licuado.
En ese marco, especialistas advierten que demorar decisiones de inversión podría afectar el desarrollo pleno de recursos como Vaca Muerta. La competencia global, sumada a la volatilidad de precios y a las restricciones locales, configura un escenario complejo en el que cada definición resulta clave para el futuro energético del país.







