El Índice de Costos del Transporte consolidó un alza del 4,4% en el primer bimestre del año, sumando tensión a la rentabilidad de las empresas con grandes flotas. El dilema de trasladar las subas o perder mercado. Preocupa el nuevo aumento del combustible.
El transporte de cargas volvió a registrar un incremento en sus costos durante febrero y prolongó la tendencia alcista con la que comenzó 2026, de acuerdo con el Índice de Costos del Transporte (ICT), elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC).
El indicador acumuló un aumento del 4,4% en el primer bimestre. En la comparación con febrero de 2025, la variación alcanzó el 37,2%. El dato refleja la presión constante que enfrentan las empresas, especialmente aquellas con grandes flotas, para sostener su operatoria en un escenario económico que aún presenta distintos focos de incertidumbre.
Este encarecimiento impacta directamente en el nivel de actividad de las empresas transportistas.
El ICT contempla once variables que impactan de forma directa en la estructura de gastos de las compañías de autotransporte. Por ese motivo, el indicador suele utilizarse como referencia técnica en la actualización de tarifas y en el seguimiento de la evolución de los costos logísticos.
En un escenario donde el enfriamiento del consumo impide trasladar el alza a los clientes, las firmas logísticas pierden rentabilidad.
Esto impacta centralmente en empresas con flota propia como Celsur, Andreani, Oca o SKYNDE, que utilizan vehículos para viajes de larga distancia o entregas de última milla. La suba de insumos clave como combustible, peajes, salarios y mantenimiento elevó el costo de operar camiones en todo el país.

Este encarecimiento impacta directamente en el nivel de actividad de las empresas transportistas. Cuando los costos suben más rápido que las tarifas de flete, muchas compañías reducen la cantidad de viajes o dejan parte de su flota sin operar para evitar pérdidas.
En varios casos, el ajuste se traduce en menor utilización de camiones, recorte de turnos y suspensión de contratos con choferes, lo que termina afectando el empleo dentro del sector logístico.
El problema golpea con mayor fuerza alas pequeñas y medianas empresas de transporte, que concentran gran parte del mercado argentino. A diferencia de los grandes operadores logísticos, estas firmas suelen tener flotas más antiguas y menos acceso a financiamiento.
Cuando el costo del gasoil, los repuestos o los seguros aumenta, muchas no logran trasladar el incremento a las tarifas y ven deteriorarse rápidamente su rentabilidad.
Uno de los efectos más visibles es la postergación de inversiones. La renovación de flota, por ejemplo, suele ser uno de los primeros gastos que las empresas suspenden cuando los costos operativos se disparan.
Esto genera un círculo negativo: los camiones más antiguos consumen más combustible y requieren más mantenimiento, lo que termina elevando aún más los gastos operativos del transporte.
A esto se suma el impacto del deterioro de la infraestructura vial, que incrementa los costos de reparación y mantenimiento de los vehículos. El propio índice de costos del transporte muestra que rubros como reparaciones y mantenimiento vienen registrando aumentos sostenidos, en parte por el desgaste que sufren las unidades al circular por rutas en mal estado.

Durante febrero, los incrementos más marcados se observaron en peajes, gastos generales y combustible. El ajuste más pronunciado correspondió a los peajes, que registraron una suba del 13,3% luego de las actualizaciones tarifarias aplicadas en distintos corredores viales del país y en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires. Desde la entidad, esperan más subas en el segmento para marzo.
Analistas del sector señalan que el transporte de cargas aún transita una recuperación moderada luego de la fuerte caída de la actividad registrada en 2024.
A ese escenario se suman señales de enfriamiento en algunos segmentos de la economía, la posibilidad de nuevos aumentos en el combustible y el deterioro progresivo de la red vial, factores que inciden de forma directa en los costos operativos de la logística.
Preocupa una nueva suba del combustible
Desde que se descongelaron los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC), el precio en surtidor no para de subir mes a mes, generando una tensión extra en los costos.
Luego de haber acumulado un aumento cercano al 45% durante 2025, el precio del gasoil registró en febrero una suba adicional del 2,77%. Pero ahora se suma un nuevo factor de incertidumbre: el conflicto en Medio Oriente.
Con el cierre del estrecho de Ormuz y uno de los nodos productivos de petróleo más importantes en zona de guerra, el precio del crudo se disparó y el impacto ya se siente en el mercado argentino. En la última semana, YPF actualizó la nafta súper con un alza del 3,64%, mientras que el gasoil escaló un 5,86%, mediante el esquema de micropricing que usa la petrolera.
En declaraciones anteriores, el CEO de la compañía Horacio Marín, buscó llevar tranquilidad al mercado local y aseguró que no prevé saltos bruscos en el precio de las naftas. Sin embargo, confirmó que habrá subas graduales de los valores.






