El plan prevé un desembolso inicial de US$7.000 millones a 2030 y U$S18.000 millones em total,que posicionaría al proyecto binacional entre los mayores del mundo. La minera presentó la Evaluación Económica Preliminar (PEA), que sienta las bases para una decisión de sanción hacia fines de este año.

El proyecto de cobre de Vicuña corp. se prepara para un salto gigantesco en términos de desembolsos y desarrollo. Hace solo una semana el consorcio que reúne a BHP y Lundin había dado a conocer su plan de integración para sus dos mayores iniciativas en Chile y la Argentina, y hoy se anunció la hoja de ruta para inversiones que llegarán hasta los 18.000 millones de dólares durante la primera década de desarrollo.

En ese sentido, la minera presentó los resultados de su Evaluación Económica Preliminar (PEA), un documento que por primera vez consolida en una única planificación técnica los depósitos Josemaría y Filo del Sol bajo un esquema integrado. La evaluación establece un marco común para el desarrollo coordinado de ambos activos.

El volumen de recursos identificados permitiría extender la explotación por al menos 70 años.

La PEA describe un proyecto binacional estructurado en etapas consecutivas, con operaciones previstas tanto en la Argentina como en Chile. El planteo apunta a acompasar el avance de cada yacimiento con la disponibilidad de infraestructura y la madurez técnica de los recursos, con una inversión estimada en US$7.000 millones hasta 2030.

El anuncio fue acompañado por definiciones oficiales del Gobierno argentino. El canciller Pablo Quirno sostuvo que “Argentina contará con una de las mayores minas de cobre, oro y plata del mundo (Top 5 a nivel mundial). Más inversión, más exportaciones y mucho más empleo para los argentinos”, destacando el impacto potencial del emprendimiento en la balanza comercial y el mercado laboral.

Desde la conducción de la compañía, el CEO Ron Hochstein remarcó el alcance estratégico del plan y aseguro que “el Proyecto Vicuña es una oportunidad transformacional para la Argentina”. En la misma línea, indicó que se trata de “uno de los distritos de cobre no desarrollados más relevantes del mundo”, con capacidad para impulsar crecimiento económico de largo plazo a partir de inversión extranjera, empleo e ingresos por exportaciones.

 “Estamos comprometidos a avanzar Vicuña de manera responsable y en colaboración con los gobiernos y las comunidades para generar valor sostenible para el país”, agregó.

Un plan a largo plazo para el cobre

El plan inicial contempla una vida útil de 25 años, aunque los equipos geológicos que trabajan en Josemaría y Filo del Sol estiman que el volumen de recursos identificados permitiría extender la explotación por al menos 70 años. Esta diferencia entre horizonte operativo y potencial geológico explica la estrategia de escalamiento progresivo incluida en la evaluación económica.

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Las proyecciones productivas ubican al complejo entre los principales proveedores globales de cobre, oro y plata.

La primera fase se concentra en Josemaría e incluye el desarrollo de una mina a cielo abierto junto con una planta concentradora preparada para futuras ampliaciones. La prioridad de esta etapa es acelerar la producción inicial a partir de un yacimiento que ya cuenta con información avanzada de exploración y con análisis de impacto ambiental aprobados, lo que habilita una entrada temprana en operación y la generación anticipada de flujo de caja.

La segunda instancia incorpora los recursos de óxidos de Filo del Sol y prevé la construcción de una planta específica para la recuperación de cobre, oro y plata. Esta fase amplía la capacidad productiva del proyecto y permite remover la capa de óxidos que cubre los sulfuros del yacimiento, preparando el terreno para una explotación de mayor escala en la etapa siguiente.

La tercera fase está orientada a la expansión de la planta concentradora y al desarrollo de los sulfuros de Filo del Sol, con un objetivo de procesamiento cercano a las 293.000 toneladas por día. En este tramo se suman infraestructuras estratégicas bajo esquemas de tercerización, como una planta desalinizadora, sistemas de transporte de concentrado y facilidades para su tratamiento.

En términos productivos, la PEA proyecta que el complejo se ubique entre las cinco principales operaciones de cobre, oro y plata del mundo, con promedios anuales de 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata durante los primeros 25 años completos.

En la primera década, el volumen acumulado alcanzaría 2,5 millones de toneladas de cobre, 5,5 millones de onzas de oro y 214 millones de onzas de plata, en un contexto que ya moviliza a más de 1.000 trabajadores en zonas que superan los 4.000 metros de altura y prioriza la participación de proveedores y mano de obra regional.

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