El proyecto, que implica una inversión de USD 40 millones, combina procesamiento de madera y generación eléctrica con los desechos, en un esquema que refuerza el rol de las renovables en economías regionales.
La provincia de Corrientes avanza en la concreción de un nuevo proyecto industrial de biomasa que integra procesamiento de madera y generación de energía renovable. La iniciativa fue anunciada por el gobernador Juan Pablo Valdés tras una gira en Estados Unidos e implica una inversión de USD 40 millones por parte de Central Puerto.
El desarrollo contempla la construcción de un aserradero de gran escala en el Parque Industrial de Santa Rosa, con inicio de obras previsto para este año. El eje del proyecto no solo está en la producción de madera para exportación, sino en la incorporación de un sistema de generación eléctrica a partir de biomasa, utilizando residuos del proceso industrial.
Central Puerto cuenta con una base forestal de más de 160.000 hectáreas en la región, lo que garantiza abastecimiento continuo para la planta. Esta escala es clave para sostener tanto la producción industrial como la generación energética asociada.
El esquema productivo combina dos actividades: la transformación de madera y el aprovechamiento energético de subproductos. El aserradero procesará rollizos para obtener madera sólida, mientras que residuos como chips, corteza y aserrín serán utilizados como insumo para generar electricidad.
Este modelo permite reducir desperdicios y mejorar la eficiencia del proceso industrial, al tiempo que incorpora una fuente de energía renovable. La biomasa forestal se posiciona así como un recurso estratégico, especialmente en regiones con alta disponibilidad de materia prima.
Central Puerto cuenta con una base forestal de más de 160.000 hectáreas en la región, lo que garantiza abastecimiento continuo para la planta. Esta escala es clave para sostener tanto la producción industrial como la generación energética asociada.
En Corrientes, este tipo de integración no es nuevo, pero el proyecto refuerza una tendencia: vincular directamente la actividad forestal con la producción de energía. Actualmente, la provincia ya dispone de cerca de 100 MW instalados a partir de biomasa.
Condiciones regulatorias y marco de inversión
El proyecto se desarrollará bajo la ley provincial 5470, que otorga beneficios fiscales y estabilidad por un período de 15 años. Este tipo de herramientas resulta clave en iniciativas que requieren alta inversión inicial y tienen plazos de recuperación prolongados.
En paralelo, el gobierno provincial planteó ante el Ministerio de Economía de la Nación la necesidad de revisar el piso mínimo de inversión exigido por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), actualmente fijado en USD 200 millones. Este umbral deja fuera a proyectos de escala media, habituales en economías regionales como la forestal.
La provincia también viene impulsando el desarrollo de infraestructura productiva mediante una red de 18 parques industriales, entre ellos el de Santa Rosa, donde se instalará la nueva planta. Estos espacios concentran servicios y logística, facilitando la radicación de inversiones.
El impacto del proyecto en la cadena forestal
La iniciativa apunta a fortalecer la industrialización local de la madera, uno de los principales desafíos del sector. Actualmente, una parte significativa de la producción forestal se comercializa como materia prima sin procesar, lo que limita la generación de valor agregado en origen.
Desde la Asociación Forestal Argentina vienen señalando la necesidad de avanzar en este proceso para mejorar la competitividad. La instalación del aserradero en Santa Rosa se inscribe en esa lógica, al sumar capacidad industrial y generar nuevas oportunidades para la cadena productiva.

Además, se analizan iniciativas complementarias, como la creación de un nodo logístico que permita canalizar exportaciones directamente desde la provincia, reduciendo costos y tiempos operativos.
El rol de la biomasa en la matriz renovable
La biomasa ocupa un lugar relevante dentro del esquema de energías renovables en Argentina, particularmente en regiones con fuerte desarrollo agroindustrial y forestal. En el caso de la biomasa seca, el país cuenta con 17 plantas en operación, concentradas principalmente en Misiones, Corrientes y Entre Ríos.
Estas instalaciones suman aproximadamente 250 MW de potencia instalada. Una parte de esa energía se comercializa en el mercado eléctrico a través de CAMMESA, mientras que el resto se destina al autoconsumo industrial, tanto para generación eléctrica como térmica.
El modelo de biomasa presenta ventajas específicas: permite aprovechar residuos productivos, reduce el impacto ambiental y contribuye a la diversificación de la matriz energética. A diferencia de otras renovables, como la eólica o la solar, ofrece generación continua, lo que mejora la estabilidad del sistema.
En paralelo, el país cuenta con 35 plantas de biogás distribuidas en provincias como Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y San Luis, que también contribuyen a la generación renovable mediante el tratamiento de residuos orgánicos.
El potencial del sector forestal para generación con biomasa se estima en hasta 400 MW adicionales, siempre que se desarrollen condiciones adecuadas de financiamiento, infraestructura y regulación.





