La publicación de un índice FOB específico para el mineral producido en el país en grado batería refleja su peso exportador. Es el primero de América Latina e implica un antes y un después para posicionarse como productor a escala de un insumo clave en la transición energética.
La consultora internacional Argus Media lanzó el primer precio FOB Argentina para carbonato de litio grado batería (99,5%), un acontecimiento que constituye un verdadero hito para la minería nacional.
No solo se trata del primer indicador específico para el país, sino también del primer índice de litio que la firma desarrolla en América Latina, un reconocimiento explícito del creciente protagonismo argentino en la oferta mundial.
Con esta nueva herramienta, la Argentina deja de ser un “tomador pasivo” de precios y pasa a tener una señal alineada con su propia estructura de costos y logística.
El dato no es menor: en los mercados de commodities, contar con una referencia propia implica madurez productiva, volumen exportador sostenido y relevancia estratégica.
Hasta ahora, las operaciones locales se negociaban tomando como parámetro valores internacionales, principalmente asiáticos. Con esta nueva herramienta, la Argentina deja de ser un “tomador pasivo” de precios y pasa a tener una señal alineada con su propia estructura de costos y logística.
Precio FOB propio, privilegio de productores a escala
El término FOB (Free On Board) refiere al valor del producto puesto en el puerto de origen, listo para embarcar. En este caso, el índice refleja cuánto vale el carbonato de litio argentino antes de iniciar su traslado marítimo hacia los mercados de destino.
La metodología diseñada por Argus combina el precio CIF China —valor del producto entregado en puerto chino— con el costo del flete desde la Argentina. Al descontar el transporte, se obtiene una referencia que replica con mayor precisión el ingreso efectivo que reciben las compañías mineras locales.
China es la referencia central porque absorbe cerca del 80% de las exportaciones argentinas de carbonato de litio. Estados Unidos y Corea del Sur también figuran entre los principales compradores, pero el mercado chino continúa siendo el epicentro del consumo y procesamiento global.
La creación de este indicador amplía a 22 los índices de productos de litio que Argus administra en distintos continentes. Pero, más allá de la expansión del portafolio, el punto clave es que la Argentina ingresa formalmente al mapa internacional de referencias de precios, algo reservado para productores de escala.
Mercado en recuperación y con señales alcistas
El lanzamiento del índice coincide con un ciclo de recuperación en los valores internacionales. De acuerdo con estimaciones de Argus Consulting, el precio CIF China del carbonato de litio se moverá entre US$ 16,3 y 18,3 por kilo durante 2026.
En las últimas semanas de 2025 y el inicio de 2026, el mercado mostró un repunte significativo: el precio con entrega en China alcanzó en enero los US$ 22,65 por kilo, triplicando los mínimos registrados a mitad del año anterior.

Este rebote mejora la ecuación económica de los proyectos y refuerza la necesidad de contar con indicadores más ajustados a la realidad productiva local.
Un índice FOB propio permite capturar mejor esas variaciones y trasladarlas a contratos de suministro y financiamiento, variables críticas en una industria intensiva en capital.
La Argentina en el tablero global del litio
El trasfondo de este hito está en los números productivos. En 2024, las exportaciones argentinas alcanzaron 71.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE). Para 2025, la Cámara Argentina de Empresas Mineras proyecta un récord de 131.000 toneladas.
Las previsiones de Argus Consulting ubican la producción entre 130.000 y 150.000 toneladas en 2026, en un mercado global estimado en 1,67 millones de toneladas de LCE. Con estos volúmenes, el país se posiciona entre el cuarto y quinto productor mundial, detrás de Australia, Chile y China.
El crecimiento podría acelerarse a partir de 2028 con la entrada en operación del proyecto Rincón, desarrollado por Rio Tinto, que sumará 50.000 toneladas anuales de capacidad. Las proyecciones oficiales apuntan a 418.000 toneladas en 2030 y a más de 650.000 hacia 2035.






