Un repaso histórico permite entender cómo la inflación, el tipo de cambio y la política económica redefinieron el valor de naftas y gasoil, en un mercado que cerró 2025 con señales de alineamiento, aunque todavía lejos de los precios de la región.

Entre comienzos de 2018 y el cierre de 2025, el mercado de los combustibles en la Argentina atravesó un proceso marcado por fuertes tensiones macroeconómicas.

La combinación de inflación persistente, devaluaciones sucesivas y un prolongado esquema de controles cambiarios dejó una foto dual: mientras los precios en pesos se multiplicaron varias decenas de veces, la evolución medida en dólares fue mucho más acotada y, en algunos períodos, incluso estable.

Esta dinámica refleja con claridad cómo el surtidor terminó funcionando como una variable de ajuste dentro de un contexto económico altamente volátil.

La evolución de los precios en pesos resulta contundente. En enero de 2018, el litro de nafta súper se ubicaba apenas por encima de los 23 pesos, mientras que hacia diciembre de 2025 ese valor superó holgadamente los 1.500 pesos.

Un análisis de largo plazo elaborado por Nicolás Taiariol, consultor senior en Oil & Gas y exfuncionario del área energética, permite observar con mayor perspectiva este recorrido.

Los datos muestran que el comportamiento de las naftas y el gasoil no puede leerse de manera aislada, sino como el resultado de decisiones cambiarias, fiscales y regulatorias que condicionaron su trayectoria durante casi una década.

El salto en moneda local: una escalada sin precedentes

La evolución de los precios en pesos resulta contundente. En enero de 2018, el litro de nafta súper se ubicaba apenas por encima de los 23 pesos, mientras que hacia diciembre de 2025 ese valor superó holgadamente los 1.500 pesos.

En términos porcentuales, el incremento acumulado supera ampliamente el 6.000%, un registro que ilustra el impacto de la inflación y de la pérdida de valor de la moneda local.

La nafta premium siguió una trayectoria similar, con aumentos de magnitud comparable, mientras que el gasoil mostró incluso una variación superior en el mismo período.

Combustibles, Consumo, YPF, Shell, Puma, Axion, Gasoil, Nafta, Estaciones de servicio,
La oferta regional sigue siendo más cara que en Argentina.

Este comportamiento no solo refleja el traslado de costos, sino también la necesidad de recomponer márgenes en un sector que durante varios años operó con precios regulados o con ajustes por debajo de la inflación general.

En paralelo, el tipo de cambio oficial registró un movimiento de magnitud similar. El dólar pasó de valores inferiores a los 20 pesos a superar ampliamente los 1.400 pesos hacia fines de 2025.

Esta coincidencia en las tasas de variación explica por qué, al traducir los precios de los combustibles a moneda dura, el resultado luce mucho menos extremo que el observado en pesos.

La lectura en dólares: estabilidad, atraso y correcciones

Cuando se analiza el período en dólares, el panorama cambia de forma sustancial. Entre 2018 y 2022, los precios de las naftas y el gasoil se movieron dentro de un rango relativamente acotado.

Durante esos años, el valor promedio por litro se mantuvo estable, reflejando un esquema en el que los ajustes en surtidor tendían a acompañar, aunque con rezagos, la evolución del tipo de cambio oficial.

La dinámica comenzó a modificarse a partir de 2023, cuando la aceleración de la devaluación superó el ritmo de los aumentos internos.

Combustibles, Impuestos, Nafta, Gasoil, Precios, Economía, Decreto 840/2025, ICL, IDC, Recaudación
El comportamiento de las naftas y el gasoil no puede leerse de manera aislada, sino como el resultado de decisiones cambiarias, fiscales y regulatorias.

Ese desfasaje generó un atraso medido en dólares, que se profundizó durante 2024. A pesar de que en pesos los precios casi se duplicaron tras el salto cambiario de fines de 2023, el balance anual mostró que, expresados en moneda dura, los combustibles se abarataron de manera significativa.

Ese fenómeno volvió a posicionar a la Argentina entre los países con combustibles más baratos de la región, una condición que históricamente estuvo asociada a esquemas de control de precios y a subsidios implícitos. Sin embargo, esa situación comenzó a corregirse de manera gradual durante 2025.

2025 como año bisagra y la comparación regional

De acuerdo con el estudio de Taiariol, 2025 aparece como un punto de inflexión. A lo largo de ese año, los precios en dólares se mantuvieron sorprendentemente estables.

Las variaciones entre enero y diciembre fueron mínimas, lo que sugiere que los incrementos en pesos acompañaron de cerca la devaluación del tipo de cambio oficial.

Este alineamiento parece responder a una estrategia deliberada de la política económica, orientada a evitar nuevos atrasos relativos.

Aun con esa corrección, la brecha con otros mercados de la región sigue siendo evidente. Mientras en la Argentina los valores se movieron en torno a poco más de un dólar por litro, en países vecinos los precios fueron sensiblemente más altos.

Uruguay y Chile, por ejemplo, exhibieron niveles claramente superiores, lo que confirma que el mercado doméstico continúa rezagado en términos comparativos.

Esta diferencia también queda reflejada en rankings sectoriales. Según un relevamiento elaborado por SEG Ingeniería a partir de datos de Global Petrol, Uruguay encabezó la lista regional al inicio de 2026, con valores cercanos a los dos dólares por litro, muy por encima del promedio argentino.

Factores explicativos de la estabilidad

Entre los elementos que ayudan a explicar la estabilidad observada en 2025, el consultor destaca una devaluación del tipo de cambio oficial más controlada, que avanzó en línea con los ajustes en surtidor.

A esto se sumó un contexto internacional relativamente benigno, con el precio del Brent moviéndose dentro de un rango que no generó presiones adicionales significativas sobre el mercado interno.

El componente político también jugó su papel. Los ajustes más visibles se concentraron luego del calendario electoral de noviembre de 2025, consolidando un esquema de correcciones graduales que buscó reducir distorsiones sin provocar saltos bruscos en los precios de los combustibles al consumidor.

Comentarios

Por si acaso, tu email no se mostrará ;)