Un relevamiento de la consultora GEM identifica 48 activos mineros de capital chino en la región y 12 ubican al país al tope del ranking, con fuerte presencia en proyectos de litio. El estudio también destaca la expansión hacia otros minerales estratégicos y el avance en distintas etapas de la cadena de valor.

Un informe elaborado por la consultora Global Energy Monitor pone en evidencia la creciente influencia de China en elmapa minero de América Latina y el Caribe, y en especial su fuerte interés en los recursos argentinos.

En total, el gigante asiático cuenta con 48 activos distribuidos en 12 países de la región, además de una decena de proyectos en distintas fases administrativas o fuera de operación. Argentina aparece como que tiene la mayor cantidad de iniciativas vinculadas a capitales chinos, con 12 activos identificados

Dentro de este esquema, detrás se ubican Brasil, con 11 activos, y Perú, con 8, configurando un mapa donde China ha logrado una inserción amplia y diversificada. Este posicionamiento responde principalmente al atractivo de lo recursos de litio, un insumo clave para la transición energética global.

Detrás de Argentina se ubican Brasil, con 11 iniciativas, y Perú, con 8, configurando un mapa en el que China ha logrado una inserción amplia y diversificada.

Entre los proyectos de litio más relevantes en el Noroeste argentino se encuentran Cauchari-Olaroz, Mariana y Pozuelos-Pastos Grandes, donde la empresa Ganfeng Lithium tiene participaciones significativas o control total. Estos desarrollos consolidan al país como uno de los ejes centrales en la estrategia global de abastecimiento de minerales críticos.

A su vez, otras compañías chinas también han ganado terreno en el sector metalífero. La firma Shandong Gold participa en Veladero y La Ortiga (en San Juan), mientras que Zijin Mining controla el proyecto Tres Quebradas (3Q), actualmente en construcción en Catamarca.

Una presencia regional diversificada

Detrás de Argentina se ubican Brasil, con 11 activos, y Perú, con 8, configurando un mapa donde China ha logrado una inserción amplia y diversificada. En el caso brasileño, la estrategia no se concentra en un solo recurso, sino que abarca minerales como niobio, fosfatos, estaño, oro e hierro.

Uno de los actores más relevantes en ese país es CMOC, que cuenta con operaciones de gran escala en distintos segmentos. La compañía también protagonizó una de las adquisiciones más importantes de los últimos años, al comprar activos de Anglo American vinculados al niobio y fosfato.

Además, un consorcio integrado por grandes siderúrgicas chinas —como CITIC y Baosteel— mantiene participación en la Companhia Brasileira de Metalurgia e Mineração (CBMM), una de las principales productoras de niobio del mundo.

En Perú, en tanto, la presencia china está fuertemente vinculada al cobre, consolidando al país como un eje estratégico en ese segmento. Empresas como MMG y Zijin Mining participan en proyectos de gran escala como Las Bambas y Toromocho, entre otros, lo que refuerza el rol del país andino como proveedor clave de este metal.

China más allá de la extracción: control de la cadena de valor

El análisis de GEM subraya que la estrategia china en la región ha evolucionado en los últimos años. Ya no se limita a la extracción de minerales tradicionales como hierro o cobre, sino que incorpora una cartera más amplia que incluye litio, oro, estaño, niobio, fosfatos e incluso hidrocarburos.

Ganfeng, litio argentino, RIGI, inversiones mineras, minería, energía, Argentina, China, Cauchari-Olaroz, Mariana,
Detrás de Argentina se ubican Brasil, con 11 activos, y Perú, con 8, configurando un mapa donde China ha logrado una inserción amplia y diversificada.

Un aspecto central es la creciente participación en etapas posteriores de la cadena de valor, como el procesamiento, la refinación y acuerdos de operación. Este enfoque permite a las empresas chinas asegurar no solo el acceso a los recursos, sino también mayor control sobre su industrialización y comercialización.

En este sentido, el informe plantea que el verdadero interrogante no pasa únicamente por la cantidad de activos bajo control chino, sino por el grado de influencia que otorgan esas participaciones y su ubicación dentro del proceso productivo.

Oportunidades y desafíos para la región

Más allá de los riesgos asociados a la concentración de inversiones, el estudio identifica oportunidades concretas para los países latinoamericanos. Una de ellas es el acceso a financiamiento, especialmente en proyectos donde el capital occidental muestra mayor cautela.

Otra ventaja radica en la posibilidad de avanzar en procesos de industrialización local. La participación de empresas chinas en plantas de procesamiento o refinación puede incrementar el valor agregado generado en origen, reduciendo la dependencia de exportaciones primarias.

También se destaca el impacto en términos comerciales, ya que la presencia de socios chinos facilita acuerdos de compra a largo plazo (offtake), así como la coordinación logística para exportaciones sostenidas.

Sin embargo, el informe advierte que el aprovechamiento de estas oportunidades dependerá de la capacidad de los países anfitriones para establecer condiciones que fomenten el desarrollo local, la transferencia de conocimiento y la integración industrial. De lo contrario, el riesgo es que las inversiones se limiten a la extracción de recursos sin generar encadenamientos productivos.

Comentarios

Por si acaso, tu email no se mostrará ;)