La salida de servicio de cuatro líneas de alta tensión dejó sin luz a unos cuatro millones de personas, y reavivó el debate sobre inversión, mantenimiento y capacidad de respuesta ante picos de demanda.

El sistema eléctrico vuelve a estar en el ojo de la tormenta después del apagón masivo que ayer dejó a millones de personas sin servicio. El problema se produjo ayer a las 14.45, en plena ola de calor que mantuvo la demanda muy por encima del promedio diario.

Según los reportes oficiales, el corte de luz fue consecuencia de una falla técnica en la subestación Morón, operada por Edenor. El incidente derivó en la salida de servicio de cuatro líneas de alta tensión y generó un impacto inmediato sobre gran parte del sistema eléctrico del AMBA, afectando tanto a usuarios residenciales como a comercios y servicios.

Alrededor de 800.000 clientes de Edenor y unos 200.000 de Edesur quedaron sin servicio.

La contingencia provocó la desconexión de líneas de 220 kilovoltios que vinculan Morón con Rodríguez, lo que implicó la pérdida de 3311 megavatios de energía en pocos minutos, lo que desencadenó una caída abrupta de la oferta eléctrica disponible en el área más densamente poblada del país.

El impacto del evento quedó reflejado en los datos del sistema de despacho. De acuerdo con registros de Cammesa, la demanda eléctrica en el Gran Buenos Aires se redujo un 32% en cuestión de minutos, al pasar de 10.262 a 6951 megavatios.

Al momento del corte, la temperatura superaba los 32 grados, una combinación que elevó la exigencia sobre la red y expuso las limitaciones operativas del sistema frente a picos de consumo.

Millones de afectados: las explicaciones de las distribuidoras

En términos de usuarios, alrededor de 800.000 clientes de Edenor y unos 200.000 de Edesur quedaron sin servicio. Dado que cada medidor abastece en promedio a cuatro personas, el número de afectados ascendió a varios millones.

 La interrupción alcanzó zonas del corredor norte y oeste del AMBA, aunque también tuvo efectos en áreas bajo concesión de Edesur debido a la interconexión del sistema eléctrico metropolitano. Desde Edenor señalaron que la contingencia comprometió aproximadamente un tercio de su demanda total.

“Inmediatamente, luego de detectada la falla, se activaron los protocolos operativos de reposición del suministro”, indicó la empresa, que además precisó que dentro de la primera hora más del 90% de los usuarios inicialmente afectados ya había recuperado el servicio. La normalización total se concretó pasadas las 17.30.

Edesur, por su parte, explicó que el corte en su zona de concesión fue consecuencia indirecta del evento registrado en otra distribuidora. “Se produjo una falla en el sistema de alta tensión de otra distribuidora que, por arrastre, afectó clientes en la zona de Edesur”, comunicó la compañía, que detalló que la reposición se realizó de manera escalonada y en coordinación con otros actores del sistema eléctrico.

Cuestionamientos al sistema eléctrico tras el nuevo apagón

Durante el episodio, la falta de información oficial en tiempo real también generó dificultades para los usuarios. La página web del Ente Nacional Regulador de la Electricidad dejó de funcionar en el momento del apagón, lo que impidió consultar el estado de los cortes o los plazos estimados de restitución del servicio.

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El corte redujo en minutos la demanda eléctrica en más de 3.300 MW.

El apagón volvió a poner en primer plano la fragilidad del sistema eléctrico en el área metropolitana, especialmente en contextos de alta demanda. No se trató de un episodio aislado: en la previa del último Año Nuevo, una falla en una subestación de Edesur en la zona de Florencio Varela había dejado sin electricidad a unas 4,4 millones de personas, en un evento de características similares.

En este caso, el apagón tuvo un impacto significativo en la movilidad de CABA. Tras el corte, la línea D del subte funcionó con servicio limitado y la H registró demoras, aunque ambas normalizaron su operación cerca de las 15.45.

En tanto, los trenes Mitre y San Martín interrumpieron su servicio y luego restablecieron sus recorridos, aunque continuaban con demoras pasadas las 17. Sin embargo, Aeroparque permaneció operativo sin inconvenientes en los vuelos.

En el trasfondo del problema aparece la cuestión tarifaria y el nivel de inversión en infraestructura. Durante 2025, las tarifas eléctricas en el AMBA acumularon un aumento del 19%, por debajo de la inflación del período. En 2024, en cambio, los incrementos habían sido significativamente mayores, con subas promedio del 268%.

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