Tras la exitosa convocatoria del AMBA, el plan se reinicia en febrero para reforzar nodos críticos del sistema interconectado en esas regiones del interior. Cammesa actuará como comprador único de la energía almacenada bajo contratos de 15 años.

La Secretaría de Energía tiene listo el diseño de una nueva licitación para incorporar sistemas de almacenamiento eléctrico con baterías a escala nacional, un proceso que apunta a extender al interior del país la experiencia piloto realizada en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

La compulsa, que llevará el nombre de AlmaSADI, prevé adjudicar proyectos por un total de 700 megawatts y será presentada formalmente a mediados de febrero por Cammesa, la empresa encargada de la administración del Mercado Eléctrico Mayorista.

Se avanza con la decisión de que Cammesa actúe como offtaker único de la energía.

El antecedente inmediato de esta iniciativa es AlmaGBA, el primer llamado de estas características realizado en la Argentina, que permitió incorporar 713 MW de potencia de almacenamiento en nodos críticos de las áreas de concesión de Edenor y Edesur.

Almacenamiento eléctrico en el AMBA

Aquella licitación se enfocó en reforzar el sistema eléctrico del AMBA y marcó el debut local de los sistemas BESS como herramienta para mejorar la confiabilidad del suministro en zonas de alta demanda.

En el caso de AlmaSADI, el alcance territorial será más amplio y estará orientado a regiones del NOA, el NEA y la Patagonia, donde existen limitaciones estructurales en la red de transporte.

Según el esquema técnico definido, la mayoría de las instalaciones se localizarán en nodos conectados a líneas de alta tensión de 132 kV que operan con elevados niveles de saturación dentro del Sistema Argentino de Interconexión.

Los contratos que surjan de la nueva licitación mantendrán un plazo de abastecimiento de 15 años, en línea con lo aplicado en el proceso anterior.

La estrategia oficial busca acelerar la incorporación de capacidad firme en puntos críticos del sistema, aprovechando que las baterías pueden instalarse en plazos de entre 12 y 18 meses, significativamente menores a los tiempos requeridos para la construcción de centrales de generación convencionales.

El impulso al almacenamiento aparece además vinculado a los eventos de estrés que atravesó la red en los últimos meses, con cortes masivos asociados a fallas en los sistemas de transmisión y distribución. En ese contexto, las baterías son consideradas una herramienta para cubrir picos de consumo y aportar flexibilidad operativa ante contingencias.

Diferencias respecto a AlmaGBA

Una de las principales diferencias de AlmaSADI respecto de la licitación previa estará dada por el esquema de contratación. Mientras que en AlmaGBA los proyectos se vincularon contractualmente con Edenor y Edesur, con Cammesa como garante de última instancia, el nuevo llamado plantea un rol más directo de la administradora del mercado eléctrico.

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El Ejecutivo avanzará con AlmaSADI para instalar sistemas de almacenamiento en el interior.

La complejidad técnica y regulatoria de trasladar el modelo del AMBA al interior del país fue uno de los factores que llevó a redefinir ese esquema. En varias jurisdicciones no existe una distribuidora provincial con capacidad homogénea de asumir contratos de largo plazo, ni un perfil de riesgo crediticio uniforme que facilite acuerdos entre privados sin respaldo adicional.

En ese marco, se avanza con la decisión de que Cammesa actúe como offtaker único de la energía proveniente de los sistemas de almacenamiento que resulten adjudicados.

Este cambio se diferencia de los mecanismos utilizados en programas como RenovAr o en contratos instrumentados bajo resoluciones como la 220/2007, la 21/2016 y la 287/2017, y se inscribe en la transición que impulsa el gobierno hacia un nuevo esquema de organización del sector eléctrico.

En la experiencia de AlmaGBA, la licitación permitió adjudicar 12 proyectos por un total de 713 MW, con un precio promedio de 11.619 dólares por megawatt por mes. Ese antecedente funciona ahora como referencia para el nuevo proceso, que buscará ampliar el alcance del almacenamiento eléctrico y consolidar su rol dentro del funcionamiento del sistema interconectado nacional.

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