La compañía alcanzó un entendimiento con todos los gremios aeronáuticos que incluye incrementos mensuales y beneficios adicionales hasta julio. Busca garantizar el servicio en un período de alta demanda e históricamente atravesado por tensiones gremiales.
En una decisión estratégica, Aerolíneas Argentinas logró cerrar un acuerdo paritario con los cinco sindicatos que tienen representación dentro de la empresa.
El convenio, que tendrá vigencia hasta julio, apunta a asegurar la normalidad operativa durante dos períodos especialmente sensibles para la actividad aerocomercial: el Mundial de fútbol y las vacaciones de invierno.
Los aumentos se distribuyen de la siguiente manera: 2,5% en enero, 2,2% en febrero, 2% en marzo, 1,7% en abril y 1,5% en mayo, mientras que en junio y julio se aplicarán subas del 1% mensual.
La negociación no solo definió una pauta de actualización salarial escalonada, sino que también incorporó un componente poco habitual en este tipo de acuerdos: la previsión explícita de evitar conflictos gremiales en momentos de alta demanda.
Esta cláusula, destacada por fuentes internas, busca reducir el riesgo de interrupciones en una etapa clave para el desempeño anual de la aerolínea.
“La novedad es haber incluido la cobertura del Mundial y de las vacaciones de invierno. Este período suele ser especialmente sensible y de alta conflictividad”, señalaron desde la compañía.
Aumentos escalonados y bono por un gran 2025
El esquema salarial acordado sigue la pauta definida con la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y abarca un período de siete meses. Los aumentos se distribuyen de la siguiente manera: 2,5% en enero, 2,2% en febrero, 2% en marzo, 1,7% en abril y 1,5% en mayo, mientras que en junio y julio se aplicarán subas del 1% mensual.
Este esquema progresivo busca acompañar la evolución de los ingresos en un contexto de inflación moderada, sin generar saltos abruptos en los costos operativos de la empresa.
Además, el acuerdo contempla un reconocimiento económico vinculado a los resultados del 2025, cuyo monto varía según cada organización sindical. En el caso de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA), se incluyó el pago de un bono trianual estipulado en su convenio colectivo, en línea con lo que ya se había liquidado a otros sectores.
Desde la empresa remarcaron que, bajo este marco de negociación, se lograron atravesar sin conflictos los primeros fines de semana largos del año, incluyendo los feriados de Carnaval y Semana Santa, tradicionalmente complejos en términos operativos.
Dos años de tensión constante en Aerolíneas Argentinas
El acuerdo cobra mayor relevancia si se lo analiza en función de los antecedentes recientes. Durante 2025, los gremios aeronáuticos —APLA, AAA, APA, APTA y UPSA— llevaron adelante diversas medidas de fuerza, entre ellas paros y asambleas, en rechazo a cambios en las condiciones laborales establecidos por el Decreto 378/2025 y en reclamo de mejoras salariales.
Estas acciones impactaron de manera directa en la operación de los principales aeropuertos del país, especialmente en Aeroparque y Ezeiza, con mayor intensidad en los meses de julio y octubre.

La situación no fue distinta en 2024, cuando la compañía enfrentó una serie de conflictos que incluyeron un paro de gran magnitud en septiembre. En aquella oportunidad, más de 37.000 pasajeros resultaron afectados y se cancelaron más de 300 vuelos, generando un fuerte impacto tanto económico como reputacional.
En este contexto, el nuevo acuerdo aparece como una herramienta para mitigar riesgos en períodos donde la demanda se incrementa de manera significativa.
Temporada alta bajo presión
El calendario que se avecina presenta desafíos importantes. El Mundial de fútbol, que se desarrollará entre el 11 de junio y el 19 de julio, impulsará una mayor demanda de vuelos internacionales, mientras que las vacaciones de invierno —previstas entre el 7 de julio y el 1° de agosto, con cronogramas escalonados según la provincia— también incrementarán el tráfico de cabotaje.
Sin embargo, más allá de la tregua alcanzada con los gremios internos, persisten factores de riesgo. Uno de ellos es la posible reactivación del conflicto con los controladores aéreos nucleados en Atepsa, que mantienen diferencias con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA).

El acuerdo vigente entre ambas partes se extiende solo hasta mayo, lo que deja abierta la posibilidad de nuevas medidas de fuerza.
A esto se suma el antecedente reciente de un paro general convocado por la CGT, como el ocurrido el 19 de febrero, al que adhirieron todos los sindicatos del sector aeronáutico y que tuvo impacto en la actividad.
Mejora en los resultados financieros
En paralelo al frente sindical, Aerolíneas Argentinas exhibe una mejora en su desempeño económico. La empresa informó que cerró el ejercicio 2025 sin necesidad de transferencias del Estado y con un superávit operativo de 112,7 millones de dólares.
Estos resultados están siendo auditados por la consultora KPMG, que ya validó los estados contables del año anterior. Se prevé que el Directorio apruebe el balance correspondiente a 2025 hacia mediados del corriente año.
Por su parte, la Secretaría de Hacienda reportó que la compañía registró un resultado económico positivo de $231.773 millones en el cuarto trimestre de 2025, sin aportes de capital por parte del Estado.







