El avance sostenido de los desarrollos no convencionales aceleró los tiempos previstos, llevó la extracción a un nivel inédito y consolidó un perfil exportador que ya supera largamente las necesidades internas.
La producción de crudo en Neuquén alcanzó en diciembre un volumen sin precedentes y superó, por primera vez, los 600.000 barriles diarios.
Se trata del mayor registro desde que la provincia inició su actividad petrolera hace más de un siglo y marca un punto de inflexión tanto para el sector como para la economía energética del país.
Las cifras oficiales muestran que los yacimientos neuquinos aportaron 601.273 barriles por día durante el último mes del año.
El dato más elocuente surge de la comparación interanual: en apenas doce meses, la producción neuquina creció casi un 29%, lo que equivale a sumar más de 130.000 barriles por día.
El motor central de este salto productivo es Vaca Muerta. Más del 96% del petróleo extraído en Neuquén proviene de esta formación no convencional, lo que evidencia hasta qué punto el shale oil desplazó a los desarrollos convencionales tradicionales.
La madurez alcanzada por las técnicas de perforación y completamiento permitió elevar la productividad por pozo y sostener incrementos constantes aun en contextos internacionales de precios moderados.
En términos mensuales, diciembre mostró una mejora cercana al 2%, con unos 11.000 barriles diarios adicionales respecto de noviembre.
Sin embargo, el dato más elocuente surge de la comparación interanual: en apenas doce meses, la producción neuquina creció casi un 29%, lo que equivale a sumar más de 130.000 barriles por día.
Ese aumento, por sí solo, supera ampliamente la producción total de varias provincias petroleras históricas.
Un crecimiento que adelantó los plazos
El ritmo de expansión sorprendió incluso a las propias autoridades provinciales. Desde el gobierno neuquino se había proyectado que el umbral de los 600.000 barriles diarios se alcanzaría recién en 2026.
El anticipo de ese objetivo responde a un flujo de inversiones que supera los 10.000 millones de dólares y que se concentró en áreas clave de Vaca Muerta, acelerando planes de desarrollo que inicialmente tenían horizontes más largos.
Este adelantamiento cobra mayor relevancia si se considera el contexto global. El crecimiento no se explica por un escenario excepcional de precios altos, sino por la certeza de contar con mercados externos dispuestos a absorber volúmenes crecientes de crudo argentino.
La demanda internacional se convirtió así en el principal incentivo para sostener y ampliar la producción.
Producción que ya excede la demanda interna
Con los niveles actuales, Neuquén podría abastecer por sí sola a todas las refinerías del país. El consumo doméstico de petróleo se mueve en una franja que oscila entre los 510.000 y los 530.000 barriles diarios, una cifra claramente inferior a lo que hoy generan los yacimientos neuquinos.

Esta brecha explica por qué la estrategia de las operadoras está cada vez más orientada al mercado externo.
En la práctica, cada nuevo barril que se suma al sistema tiene como destino casi natural la exportación. Este cambio de lógica marca una diferencia estructural respecto de etapas anteriores, cuando el objetivo principal era sustituir importaciones.
Hoy, el foco está puesto en generar saldos exportables estables que aporten divisas y previsibilidad al sector.
Infraestructura y el próximo salto de escala
El crecimiento productivo encuentra su correlato en los proyectos de transporte. Uno de los más relevantes es el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que permitirá llevar crudo hasta la costa rionegrina y habilitar una salida directa al Atlántico.
Desde YPF, empresa líder del proyecto, se prevé que las exportaciones comiencen a principios de 2027 con un caudal inicial de 180.000 barriles diarios.
La planificación contempla que, hacia fines de ese mismo año, el sistema opere a plena capacidad, con despachos cercanos a los 550.000 barriles por día.
Ese volumen implicará un nuevo escalón para Vaca Muerta y, en consecuencia, para Neuquén, que ya proyecta alcanzar el millón de barriles diarios antes de que termine la década.





