El cambio alcanza el tramo entre General Paz y el kilómetro 39, en el partido de Moreno, donde hasta hace poco el límite era de 130. Apuntan a disminuir el riesgo y la gravedad de los accidentes.
Quienes transitan por el Acceso Oeste deben adecuarse a un límite más estricto. La velocidad máxima permitida dejó de ser 130 km/h y pasó a 110 km/h en el tramo que se extiende desde la Avenida General Paz hasta Barcala, en el partido de Ituzaingó, equiparando los valores hasta el kilómetro 39.
La modificación fue adoptada de manera conjunta por Vialidad Nacional y la concesionaria del corredor en diciembre, pero recién toma trascendencia pública ahora, más allá de que la señalización ya había sido actualizada.
El objetivo declarado es disminuir la siniestralidad en una traza que concentra un volumen significativo de tránsito diario, tanto particular como comercial.
La distracción por el uso del teléfono móvil es otro elemento que agrava el escenario. Esta acción puede multiplicar hasta por cuatro la probabilidad de protagonizar un siniestro.
El argumento técnico se apoya en una premisa conocida en materia de seguridad vial: a mayor velocidad, mayor es la energía involucrada en caso de impacto y menores las posibilidades de reacción. Aunque el promedio de circulación no siempre alcanza el máximo permitido, los especialistas sostienen que la reducción del límite actúa como herramienta preventiva frente a conductas riesgosas frecuentes.
La discusión no es exclusiva del ámbito local. En distintos países se evalúan o aplican medidas similares, e incluso dentro de la Ciudad de Buenos Aires ya existen antecedentes. En la Autopista 25 de Mayo, por ejemplo, la velocidad máxima está fijada en 80 km/h, en línea con criterios que ponderan la densidad urbana y la infraestructura disponible.
La velocidad media registrada en el Acceso Oeste y el Norte
Las concesionarias toman como referencia los informes del Observatorio Vial para dimensionar el comportamiento real de los usuarios. El último relevamiento disponible indicó que en Autopistas del Sol la velocidad media fue de 84 km/h, mientras que en Autopistas del Oeste se registró un promedio de 80 km/h.
En términos estrictos, esos valores se ubican dentro de los márgenes legales. Sin embargo, el riesgo no depende únicamente del número que marque el velocímetro. Las estadísticas evidencian hábitos que elevan la probabilidad de incidentes.
En el Acceso Norte, el 15% de los vehículos utilizó de manera indebida el carril izquierdo, reservado para sobrepasos. En el Acceso Oeste, esa práctica alcanzó al 17% de los conductores. Esta conducta genera fricciones en el flujo vehicular y provoca maniobras bruscas de cambio de carril.
Otro punto crítico es la señalización de adelantamientos. Más de la mitad de los automovilistas no activa las luces intermitentes al sobrepasar: el 54% en Autopistas del Sol y el 58% en Autopistas del Oeste. La falta de advertencia anticipada reduce el margen de reacción de quienes circulan detrás o en carriles contiguos.
Una mala costumbre con la distancia de seguridad
Uno de los aspectos más sensibles es el respeto por la distancia mínima entre vehículos. En el Acceso Oeste, el 33% no mantiene el espacio adecuado respecto del auto que lo precede; en el Acceso Norte, el incumplimiento asciende al 46%. Esta omisión incrementa el riesgo de colisiones por alcance, especialmente cuando la circulación se da a velocidades elevadas.

El Centro de Experimentación en Seguridad Vial (CESVI), que participa en la elaboración de los informes, aporta un dato ilustrativo: a 100 km/h, un vehículo recorre aproximadamente 27 metros por segundo.
Si se considera la regla básica de los dos segundos, la separación mínima debería rondar los 54 metros. Los cinco segundos recomendados en condiciones menos favorables implican más de una cuadra de distancia para garantizar una detención progresiva.
El método sugerido para calcular ese margen es sencillo: elegir un punto fijo de referencia —como un cartel o un puente— y contar cinco segundos desde que el vehículo delantero lo atraviesa hasta pasar por el mismo sitio. Si se llega antes, la distancia es insuficiente.
Los que siguen usando el celular
La distracción por el uso del teléfono móvil es otro elemento que agrava el escenario. El relevamiento detectó que el 13% de los conductores en Autopistas del Sol y el 14% en Autopistas del Oeste manipulaba su celular al volante. Esta acción puede multiplicar hasta por cuatro la probabilidad de protagonizar un siniestro.
Según estimaciones del CESVI, a 110 km/h responder un mensaje breve implica recorrer alrededor de 120 metros sin atención plena durante cuatro segundos. Enviar un emoticón demanda cinco segundos —unos 150 metros— y redactar una frase más extensa puede suponer hasta 240 metros recorridos en ocho segundos sin control visual continuo del camino.
Los especialistas coinciden en que la problemática no se limita al cumplimiento formal de la normativa. La definición de límites acordes al entorno vial, junto con controles efectivos y fiscalización sostenida, conforman un esquema integral orientado a reducir la gravedad de los siniestros.






